Las obras del proyecto LIFE IP Urban Klima 2050 han dado comienzo en el malecón de Zarautz. Esta actuación, patrocinada por la Unión Europea y coordinada por la Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco, Ihobe, es la más grande a nivel de acción climática en Euskadi, con la participación de más de una veintena de entidades.
En su primera fase, se remodelarán los accesos de la zona oeste de la playa, derribando las escaleras que se adentran en el mar a la altura de la plaza Munoa y el voladizo existente. Además, se elevará la cota del paseo para mejorar la seguridad y accesibilidad, y prevenir inundaciones y daños estructurales.
El alcalde, Xabier Txurruka (EAJ-PNV), ha señalado que el Ayuntamiento de Zarautz ha mantenido un contacto constante con las comunidades de vecinos y hosteleros de la zona para consensuar los detalles de la obra.
Los trabajos previos se iniciaron en 2020 con el 'Informe de diagnóstico y evaluación de alternativas' del Ayuntamiento de Zarautz. Posteriormente, en mayo de 2024, se desarrolló el 'Anteproyecto' que define las actuaciones para paliar los efectos del cambio climático. La remodelación del ámbito Narros-Munoa se considera prioritaria dentro de la financiación del programa LIFE.
Continuando la iniciativa, en 2025 el Ayuntamiento de Zarautz licitó la redacción del proyecto y la dirección de obra. En 2026, ha licitado las obras y las ha adjudicado a la empresa Construcciones Mariezcurrena S.L. por 1.244.955,75 euros (IVA incluido), con un plazo de ejecución de 7 meses. La Unión Europea apoyará con 696.231 euros, el Gobierno Vasco aportará 380.000 euros y el Ayuntamiento de Zarautz el resto.
El alcalde explicó que la obra no se inicia antes debido a las condiciones meteorológicas y el oleaje invernal.
La playa de Zarautz, la más extensa de la costa vasca con 2.100 metros, enfrenta desafíos por la subida del nivel del mar y el oleaje. El temporal de 2014 causó graves destrozos. Se prevé una pérdida de hasta el 30% de su superficie para 2050 y entre el 65% y 90% para 2100. Esto podría generar impactos económicos y, sobre todo, una mayor desprotección de las estructuras costeras.




