El mosquito tigre se expande y amenaza la salud en 72 municipios vascos

El Gobierno Vasco pide la implicación de los ayuntamientos para su control y aconseja la aplicación de medidas preventivas.

Imagen genérica de un insecto en primer plano.
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Imagen genérica de un insecto en primer plano.

El Gobierno Vasco y Neiker confirman la presencia del mosquito tigre en 72 municipios de Euskadi, con especial incidencia en Bizkaia y Gipuzkoa, alertando sobre el riesgo para la salud pública.

Con la llegada del calor, la presencia del mosquito tigre (Aedes albopictus) se ha incrementado notablemente en el País Vasco. Detectada por primera vez en 2014, esta especie invasora ya está establecida en 72 municipios, dos más que el año pasado, y su expansión se acelera con las temperaturas cada vez más cálidas de la costa cantábrica. Bizkaia y Gipuzkoa son las provincias más afectadas, especialmente en las áreas metropolitanas de Bilbao y San Sebastián y en la costa, donde este mosquito prefiere los entornos urbanos.
Aunque su ciclo vital es corto, sus picaduras, además de molestas y dolorosas, pueden transmitir enfermedades graves como el dengue, el zika (peligroso para el feto), la fiebre amarilla, el chikungunya y el virus Mayaro. En Euskadi no se conocen casos autóctonos de estas dolencias, pero el aumento de viajeros internacionales incrementa el riesgo de transmisión local, como el caso de chikungunya ocurrido el pasado verano en Hendaia.
Guillermo Herrero, director del Departamento de Salud Pública, ha asegurado que el mosquito tigre es "un importante reto de salud pública" y que su control es fundamental. Para ello, se ha elaborado una guía junto a Neiker y varios consistorios (Bilbao, Erandio, San Sebastián, Vitoria y Zarautz). La guía recomienda a las administraciones locales designar una persona de referencia, realizar campañas de sensibilización y un registro de incidencias.
Los expertos insisten en la importancia de la colaboración vecinal, ya que el 70-80% de las zonas de cría se encuentran en viviendas o jardines privados. Por ello, se pide evitar acumulaciones de agua en recipientes, canalones o macetas y renovar frecuentemente el agua de bebederos o piscinas infantiles, lo que eliminaría "la mitad del problema".
La guía también propone a los ayuntamientos más solventes el control de puntos de cría y el mantenimiento de huertos urbanos, así como un plan integral de control de vectores. Aunque la erradicación total es inviable, reducir su presencia disminuiría molestias y riesgos sanitarios. El Departamento de Salud realizará nuevos sondeos en municipios más pequeños para estimar su propagación.
A la ciudadanía se le recomienda, además de prevenir focos de cría, usar repelentes y mosquiteras. Los vecinos también pueden colaborar identificando el mosquito tigre a través de la aplicación móvil Mosquito Alert. Son pequeños (unos 5 mm), diurnos y pueden picar varias veces seguidas.
El Ayuntamiento de Bilbao, por su parte, ha puesto en marcha un plan de control. Según Ana Collía, directora de Salud y Consumo del Ayuntamiento, la ciudad se encuentra en "un escenario de riesgo alto, pero también contamos con una buena capacidad operativa". El Consistorio trabaja en un plan integral que requiere coordinación entre áreas como jardinería, limpieza o saneamiento. Las medidas preventivas incluyen la renovación frecuente del agua en estanques y fuentes, la eliminación de residuos que acumulen agua o la regulación del almacenamiento de agua en huertos urbanos.
Collía destacó que los consistorios pueden tener "un impacto significativo" en el control de la plaga, aunque la clave es "una estrategia preventiva coordinada y sostenida" basada en la vigilancia, el mantenimiento urbano y la sensibilización. Dado que el 80% de los criaderos están en espacios privados, "es imprescindible combinar la acción local con la colaboración ciudadana" para prevenir la aparición de focos.