El proyecto de engorde de atún rojo en las granjas instaladas frente a las aguas de Getaria, impulsado por ItsasBalfegó (una unión de la firma Balfegó y el centro tecnológico Azti), se enfrenta a un importante reto: cómo pasar de capturar 80 atunes frente a la costa de Gipuzkoa a lograr 1.500 ejemplares. Sus impulsores consideran que este objetivo será «a largo plazo» y se sustenta en una reciente solicitud al Gobierno Vasco para poder continuar con la actividad de engorde durante los próximos 50 años.
La campaña experimental desarrollada en 2025 ha demostrado que el engorde de atún rojo en jaulas sumergibles «es técnicamente posible y sienta las bases de su viabilidad económica en el Cantábrico». ItsasBalfegó completó con éxito el primer ciclo de engorde con 80 ejemplares capturados a 48 kilómetros de la costa guipuzcoana, bajo la supervisión de la Secretaría de Pesca y la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT).
«Hemos demostrado que el engorde de atún rojo en el Cantábrico es posible. Ahora toca asegurar que sea viable, seguro y sostenible a gran escala. Por eso 2026 es un año para consolidar las bases», señala Juan José Navarro, adjunto a dirección de ItsasBalfegó. En la campaña de 2025, localizar un banco de ejemplares de más de 100 kilos mediante red de cerco requirió cerca de dos semanas de navegación, un esfuerzo que «no resultaría sostenible» en una operación industrial.
Con el objetivo de mejorar la eficiencia en la localización del recurso, Azti y el sector pesquero vasco desarrollarán entre junio y julio la primera campaña integral de prospección de atún rojo en el Cantábrico. Esta iniciativa permitirá localizar y caracterizar bancos de la especie para elaborar un mapa de distribución que facilite futuras operaciones de captura. El objetivo es trazar un plan para acceder a los atunes que se criarán en las dos piscinas sumergibles ubicadas a 3,7 millas del puerto de Getaria.
El paso de 80 ejemplares a volúmenes industriales de 1.500 atunes de más de 100 kilos «exige disponer de equipos de personal de buceo altamente cualificados en las propias granjas», apuntan. Las maniobras de captura, remolque y trasvase de atunes vivos entre piscinas son operaciones complejas que requieren formación específica por motivos de seguridad laboral y bienestar animal.
La campaña piloto de 2025 se desarrolló gracias a una autorización temporal del Ministerio, ya que la pesca con red de cerco no está permitida generalmente dentro de las doce millas en el Cantábrico. Por ello, el desarrollo industrial del proyecto requiere ahora autorizaciones permanentes por parte de ICCAT, la Secretaría General de Pesca y el Gobierno Vasco. ItsasBalfegó ha optado por no comprometer una campaña de gran volumen hasta disponer de un marco regulatorio sólido y estable.
«No queremos un proyecto para un año, sino para décadas. Eso exige cimientos legales firmes, y en eso estamos trabajando con todas las administraciones», afirma Navarro. ItsasBalfegó confirma que mantiene conversaciones con el sector pesquero vasco para su incorporación formal como socio. Esta adhesión reforzaría el carácter colectivo del proyecto y contribuiría a alinear los intereses de los distintos actores. La iniciativa permite aprovechar la cuota de pesca de atún rojo asignada a Euskadi, evita su cesión, favorece la creación de empleo cualificado y aspira a abastecer al sector de la alta restauración con atún rojo de máxima calidad.
La compañía explica que el proyecto respeta en todo momento las zonas y la cuota de la pesca artesanal, manteniéndolas sin cambios, y se concibe como una actividad complementaria que diversifica la oferta sin competir con la pesca tradicional. Todas las fases de la actividad se desarrollan bajo la supervisión y autorización del Gobierno Vasco, la Secretaría General de Pesca, ICCAT, Capitanía Marítima, el Servicio Provincial de Costas y los ayuntamientos de Getaria y Zarautz, e incorporan sistemas de vigilancia ambiental continua mediante sensores y cámaras.




