El bar Gurrutxaga de Legazpi celebra sus 65 años

El emblemático establecimiento festejó su aniversario con clientes y actos tradicionales.

Imagen genérica del exterior de un bar en Legazpi.
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Imagen genérica del exterior de un bar en Legazpi.

El bar Gurrutxaga de Legazpi celebró el pasado viernes su 65º aniversario, arropado por su numerosa clientela y con diversos actos.

El establecimiento fue inaugurado por el matrimonio formado por Miguel Gurrutxaga y María Lonbide, y actualmente lo regenta su hija, Jaione. La apertura tuvo lugar la víspera de las fiestas de Santikutz, el 29 de abril de 1961, el mismo día que abrió el bar Caribe, situado justo al lado.
Tanto Miguel como María contaban con experiencia previa en hostelería; él había trabajado en la bodega de sus padres y ella en la bodega Kupela. Abrieron el bar poco después de casarse, con 28 y 25 años respectivamente, estando ella embarazada. Al principio, Miguel continuó trabajando en Patricio Echeverría, pero finalmente dejó la fábrica para dedicarse por completo al bar.
En sus inicios, el Gurrutxaga era un bar eminentemente masculino, donde eran habituales las partidas de cartas y se servían copas y puros. Además, ofrecían comidas a los trabajadores de las fábricas cercanas. Ya entonces, los pintxos del Gurrutxaga gozaban de gran estima en Legazpi. Hoy en día, la barra suele estar repleta de pintxos, y también sirven raciones y bocadillos. Los fines de semana, es el lugar elegido por muchos legazpiarras para cenar, y su terraza siempre está a pleno rendimiento.
El Gurrutxaga es todo un símbolo de Legazpi, y esto se reflejó en la fiesta de aniversario del viernes: participaron gigantes, dulzaineros, txistularis y bertsolaris. Hubo pintxos y jamón para todos los asistentes, y Jaione y sus compañeros recibieron el cariño de todo el pueblo.