Aclaran parte del misterio sobre la muerte del combatiente Francisco Garteiz Ipiña

Edurne Ellakuria y Txomin Egiluz han esclarecido los últimos años y el fallecimiento de Francisco Garteiz, combatiente del Eusko Gudarostea.

Imagen genérica de un soldado del Eusko Gudarostea.
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Imagen genérica de un soldado del Eusko Gudarostea.

Edurne Ellakuria y Txomin Egiluz han esclarecido los últimos años y el fallecimiento de Francisco Garteiz, combatiente del Eusko Gudarostea, respondiendo a una pregunta sin respuesta durante décadas.

Gracias al trabajo de los ciudadanos Edurne Ellakuria y Txomin Egiluz en el ámbito de la memoria histórica, el destino del combatiente del Eusko Gudarostea Francisco Garteiz Ipiña ha sido esclarecido en gran medida. Garteiz era vecino de Barakaldo, pero residía en Arrankudiaga-Zollo cuando estalló el alzamiento fascista de 1936. En ese momento, se alistó en el Batallón de Araba para luchar contra los ataques de los militares sublevados, requetés y falangistas.
Inicialmente, Garteiz sirvió en la compañía Estabilo, y posteriormente luchó en la compañía de ametralladoras Urrutia hasta marzo de 1937. Después, se unió al Batallón Malato, donde fue nombrado sargento de la segunda compañía. La documentación revela que cobró su sueldo en Malato en mayo, pero tras el ataque franquista a Bilbao en junio y la caída de la capital en manos franquistas, las unidades de Malato sufrieron numerosas bajas.
Fue en ese momento cuando se perdió el rastro de Francisco Garteiz Ipiña, y su familia no tuvo noticias de él durante décadas. Finalmente, tras investigar diversos archivos, se ha confirmado que el combatiente falleció el 6 de noviembre en el hospital de Loiu, a causa de tuberculosis pulmonar. Dos días después, fue enterrado en el Cementerio Municipal de Bilbao (en Derio), y en 1948 sus restos fueron exhumados, trasladados al osario de Bilbao y cremados.
Aclarar la fecha y causa de su muerte representa un logro significativo para los investigadores y familiares. Sin embargo, Ellakuria y Egiluz aún no han podido determinar qué ocurrió entre la disolución del Batallón Malato y el fallecimiento del combatiente, y albergan dudas sobre si fue detenido en Laredo o en el hospital y en qué medida pudo ser represaliado.