El verano en Gipuzkoa trae consigo la presencia del mosquito tigre, un insecto de unos nueve milímetros que se ha vuelto habitual desde su aparición en 2014. Actualmente, ha sido detectado en 37 municipios guipuzcoanos, y el Gobierno Vasco ha activado actuaciones de prevención frente a esta especie invasora en 50 localidades, 16 de ellas en Gipuzkoa.
Este insecto, originario del sudeste asiático, se ha expandido globalmente a través del comercio internacional. Llegó a Europa en 1979 y a España en 2004. En Euskadi se avistó por primera vez en 2014, y desde entonces su presencia se ha potenciado, estableciéndose en numerosos municipios, principalmente de Gipuzkoa y Bizkaia.
Generalmente aparece en zonas urbanas y necesita agua estancada para reproducirse, prefiriendo recipientes como macetas o bidones. Según técnicos de salud ambiental del Gobierno Vasco, el 80% de los focos se generan en el ámbito privado, en aguas estancadas en el hogar.
“"Ponen huevos en aguas estancadas en maceteros o bebederos de animales que tenemos por casa y en cuestión de una semana ya completan su ciclo de vida."
Leire Mendikute subraya la importancia de que la ciudadanía siga las recomendaciones para cortar el ciclo de vida del mosquito, simplemente retirando el agua estancada de los recipientes. Señala que el insecto "empieza a ser una molestia para la calidad de vida" y está "muy extendido en Gipuzkoa".
Suele picar durante el día y en las piernas, con un vuelo bajo y sin hacer ruido, lo que dificulta su detección. Aunque tiene capacidad para transmitir enfermedades como el dengue, zika o chikungunya, la probabilidad de transmisión autóctona es "muy baja" y no se considera preocupante.
En caso de picadura, Mendikute aconseja "lavar la herida, aplicar frío y no rascarse".




