Arriolabengoa, en colaboración con Jakoba Errekondo e Iñaki Etxebestere, ha lanzado un nuevo libro centrado en la importancia de los árboles y bosques del País Vasco. La obra busca profundizar en el conocimiento de estos elementos, destacando su valor cultural e histórico, y promoviendo un modelo crítico de silvicultura que priorice la sostenibilidad y el interés colectivo.
El libro funciona como una guía de diferentes especies de árboles, detallando sus características botánicas y ecológicas, e incorporando canciones asociadas, usos tradicionales y curiosidades. Se da especial relevancia al euskera, incluyendo un diccionario de 5.000 términos. Además, aborda temas como la evolución del paisaje, la ecología y el cuidado de los árboles, incluyendo cuándo talar y cómo conservar la madera.
Los autores señalan la estrecha relación histórica entre los árboles y la cultura vasca, reflejada en el lenguaje y las costumbres. La transformación del paisaje, iniciada en el Neolítico y acelerada en el siglo XIII por la siderurgia y el crecimiento poblacional, llevó a la menor superficie forestal en el siglo XIX. Actualmente, la superficie arbolada ha aumentado, aunque su estado es preocupante en algunas áreas, especialmente en Gipuzkoa y Bizkaia.
En Gipuzkoa y Bizkaia, la propiedad privada y los modelos intensivos de silvicultura han generado graves consecuencias como el aumento de enfermedades y la contaminación del agua. En contraste, en Araba y Navarra, predominan los bosques comunales gestionados por el interés colectivo, manteniendo todas las funciones del ecosistema, como en el caso del hayedo de Iratiko oihana.
La venta de libros financiará la creación de un bosque, organizado por la cooperativa Tantai. Este proyecto promueve un modelo forestal cambiante, considerando la madera como un material de gran potencial para el futuro, al tiempo que se preserva la salud del ecosistema. La cooperativa gestiona terrenos privados y públicos, buscando mejorar las condiciones laborales y combinar rentabilidad y viabilidad.
Los autores enfatizan que la madera sigue siendo un material central, a pesar del uso de otros. Describen el sector forestal como precario y buscan impulsar un cambio que combine producción y protección de la naturaleza. Reconocen la necesidad de modificar el modelo de consumo, pero consideran crucial encontrar un equilibrio en un territorio densamente poblado.




