Eibar ha sido el escenario del estreno de Ahotsak, una propuesta artística que ha iluminado la memoria y el futuro. Presentada tanto en el Teatro Coliseo como en la plaza de Unzaga, esta obra, enmarcada en el 95 aniversario de la Proclamación de la II República, ha logrado emocionar e invitar a la reflexión al público, destacando la importancia del sufragio femenino.
Este evento, organizado por el Ayuntamiento de Eibar a través de los departamentos de Cultura y Ego Ibarra, ha recibido una magnífica respuesta artística. La directora del proyecto ha creado una narrativa que conecta los eventos del pasado con la situación actual de las mujeres, tomando como punto de partida una icónica fotografía de Indalecio Ojanguren de 1933, donde mujeres eibarresas votaban por primera vez.
El espectáculo ha imaginado las vivencias de tres mujeres de Eibar entre 1931 y 1933, en el contexto de profundas transformaciones políticas y sociales de la época. El derecho al sufragio femenino se ha presentado no como una consigna lejana, sino como una conquista encarnada en vidas concretas, cercanas y reconocibles para el público.
Ahotsak ha combinado interpretación, música, canto y danza, incluyendo euskal dantza y danza contemporánea. Esto ha aportado una dimensión física y visual poderosa, expresando en movimiento la conquista de derechos, la tensión histórica y la esperanza. La función en el Coliseo ofreció un marco más íntimo, mientras que la de Unzaga añadió una dimensión cívica y abierta, llevando la memoria histórica directamente a la ciudadanía.
Uno de los grandes valores del espectáculo ha sido su carácter colectivo. Colectivos de danza como Kaxa, Os Galaicos y Kezka se encargaron de las coreografías, y voces femeninas de diversos coros eibarreses aportaron una sonoridad cálida y arraigada en la ciudad. La participación femenina fue abrumadoramente mayoritaria, con un 98% de mujeres, lo que reforzó el contenido de la obra y el universo que buscaba reivindicar.




