El Faro de Higuer renace: de guía de navegantes a centro cultural

El faro de Hondarribia, tras una rehabilitación integral, se abrirá en 2027 como centro cultural, educativo y de divulgación.

Imagen genérica: El Faro de Higuer de Hondarribia, con vistas al mar y la costa.
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Imagen genérica: El Faro de Higuer de Hondarribia, con vistas al mar y la costa.

El Faro de Higuer, situado en el cabo más oriental del mar Cantábrico en Hondarribia, se transformará en un centro cultural, educativo y de divulgación a partir de 2027 tras una completa rehabilitación.

El Faro de Higuer, ubicado en el cabo más oriental del mar Cantábrico, iniciará una nueva etapa. La Autoridad Portuaria de Pasaia, titular de la infraestructura, ha cedido su gestión por 30 años al Ayuntamiento de Hondarribia para convertirlo en un centro cultural, educativo y de divulgación.
El proyecto contempla la rehabilitación del edificio, afectado por la humedad, y su apertura al público a partir de 2027. Ubicado a 65 metros sobre la escarpada costa, el faro ofrece unas vistas privilegiadas de la Bahía de Txingudi.
En días claros, la panorámica abarca desde la costa vizcaína hasta Matxitxako y el paisaje de las Landas francesas, un enclave muy visitado por sus espectaculares acantilados. El faro actual se inauguró en 1881 para sustituir a su antecesor, derribado durante las guerras carlistas en 1874.
Obra del ingeniero Francisco Lafarga, su misión ha sido siempre alertar a los navegantes de los peligros de las rocas que rodean el cabo y la pequeña isla de Amuitz a la entrada del río Bidasoa.
La construcción consiste en un edificio rectangular de una sola planta que albergaba la sala de máquinas y las viviendas de los fareros. De él se eleva una torre de piedra de 21 metros con un mirador impresionante, a la que se accede por una escalera de caracol. Su luz emite dos destellos cada 10 segundos con un alcance de 23 millas náuticas.
La costa vasca está iluminada por nueve faros principales, activos y automatizados gracias a la tecnología, además de otros más pequeños. Entre ellos se encuentran en Bizkaia el de Punta Galea, Gorliz, Matxitxako y Santa Catalina en Lekeitio y en Gipuzkoa, los de Zumaia, Getaria y San Sebastián, Pasaia y Hondarribia.

"En Euskadi están funcionando todos los faros, desde que se hicieron hasta ahora. El faro no solamente guía de noche, el faro también guía de día, porque en las cartas viene reseñado."

José Antonio Villafranca · Presidente de la Asociación Cultural Amigos de los Faros de Euskadi
La electrificación de los faros ha provocado que el oficio de farero esté prácticamente extinguido. En Euskadi solo quedan dos, Pablo en Igeldo y Cristina en Matxitxako, después de que en 1991 se declarara como un oficio a extinguir. Su labor ya no se limita a un solo faro, sino que se encargan del mantenimiento y visita de varias de estas infraestructuras en Gipuzkoa y Bizkaia.

"Muchos de los salvamentos que han hecho los fareros han sido arriesgando su vida, y no era su cometido."

José Antonio Villafranca · Presidente de la Asociación Cultural Amigos de los Faros de Euskadi
La historia de estas construcciones se remonta al Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo. En España, el gran impulso llegó en 1847 con el Plan General de Alumbrado Marítimo de Isabel II, que hizo pasar la red de una veintena de faros a más de 120 que llegaron a iluminar la costa española.