El Euskal Museoa de Bilbao, uno de los proyectos culturales más ambiciosos de las últimas décadas, reabrirá sus puertas al público el próximo 10 de junio, con entrada gratuita hasta el día 21. Esta renovación integral ha unificado edificios como Kurtze, Misericordia, Unamuno y el Claustro, mejorando la circulación interna y la accesibilidad.
El museo se basa en experiencias y atmósferas para comprender la lengua, el territorio, las tradiciones y la evolución de la sociedad vasca de forma participativa. "Entendemos la cultura como un bien común, como herramienta de cohesión social y como motor de proyección internacional", explicó el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, durante la presentación. La colección del museo supera las 50.000 piezas.
La Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao han invertido 20,3 millones de euros, ganando más de 5.000 metros cuadrados de exposición. "La intervención arquitectónica y museográfica sitúa al museo en una nueva dimensión, no solo en espacio, sino también en contenido", destacó el alcalde, mencionando la recuperación de piezas nunca antes expuestas.
Cerca de 800 profesionales han participado en la obra, utilizando materiales como 200.000 kilos de acero y 12.000 m2 de mortero de cal. El resultado es un museo moderno y contemporáneo, concebido como puerta de entrada y proyección de la cultura vasca. Los nuevos volúmenes albergarán la exposición permanente sobre la cultura vasca, con recursos audiovisuales y tecnológicos de última generación.
La diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, subrayó: "En un mundo donde la homogeneización amenaza la diversidad cultural, defender quiénes somos no es un ejercicio de nostalgia, es una obligación". Destacó la doble función del museo, "hacia dentro y hacia fuera".
Las obras, que se han extendido durante cuatro años más allá de lo previsto debido a la pandemia y al aumento de costes, han sido calificadas por la directora general, Sorkunde Aiarza, como "un reto conseguido". El arquitecto responsable, Antonio Vaíllo, señaló que el diseño es una "síntesis de lo que hubo", combinando el clasicismo romano con la tradición arquitectónica contemporánea.
El museo contará con 6.400 metros cuadrados de superficie museística, un 38% más que antes. Además de la exposición permanente, incluirá un depósito visitable de colecciones, un laboratorio gastronómico y áreas de investigación. Bilbao recupera así un espacio clave para la identidad vasca, con el reto de aumentar el público y la proyección internacional.




