En la historia del País Vasco, la Ley del 21 de julio de 1876 es recordada como la norma que abolió el sistema foral. Esta ley supuso una ruptura en dos de los puntos más centrales del régimen foral: la exención militar y la situación fiscal peculiar. Sin embargo, también abrió la puerta a una nueva era en la que las instituciones forales (Juntas Generales y Diputaciones Forales) desaparecieron.
El artículo 1º de la ley establecía claramente que los deberes constitucionales siempre habían sido el servicio de armas y la contribución a los gastos del Estado. Estos deberes, esa “unidad constitucional”, debían extenderse a las provincias de Bizkaia, Gipuzkoa y Álava. Así, el artículo 2º extendía la obligación de aportar cupos de hombres a las tres provincias, y el 3º, la obligación de pagar contribuciones, rentas e impuestos.
El artículo 4º de la ley autorizaba al gobierno a acordar con las provincias las reformas necesarias en su régimen foral. Estos últimos artículos fueron los que realmente marcaron el camino hacia el Concierto Económico. La ley no empleaba el término “abolición” o “eliminación”, pero insistía en que los cambios en el sistema foral serían introducidos por el propio gobierno, y no por las instituciones forales.
En ese momento, el país estaba militarmente ocupado, regido por el estado de sitio y sin garantías constitucionales, por lo que la resistencia a la aplicación de la ley fue más retórica que efectiva. Antonio Cánovas, presidente del Gobierno, no permitió que las Diputaciones escaparan de sus disposiciones.
El 5 de mayo de 1877, las instituciones forales vizcaínas fueron disueltas, y el 14 de mayo se nombró una nueva Diputación Interina. Las Diputaciones Forales de Gipuzkoa y Álava se negaron inicialmente a cumplir el decreto, pero finalmente, el 6 y el 10 de diciembre de 1877, se constituyeron las nuevas diputaciones provinciales. Esto permitió un rápido entendimiento con Cánovas, lo que llevó al Concierto Económico.
El 28 de febrero de 1878 se aprobó el Real Decreto que fijaba un cupo por varios años, hasta ocho, en las principales contribuciones del Estado. Este decreto fue conocido como Concierto Económico y se ha renovado en sucesivas ocasiones hasta hoy. Así, la abolición foral fue un proceso iniciado en 1839 y culminado entre 1876 y 1877 con la creación del Concierto Económico.




