Esta investigación surge a raíz de un incidente en Sestao donde tres ciudadanos fueron detenidos. Uno de ellos, un joven de 22 años, requirió una operación testicular, y su madre fue atendida por diversas lesiones. El suceso tuvo lugar alrededor de la una de la madrugada, cuando una mujer, su hijo y un amigo cruzaban un paso de cebra.
Según el testimonio de la mujer, un coche sin identificar de la Ertzaintza pasó a gran velocidad, casi atropellándolos. La mujer golpeó la parte trasera del vehículo, y según los dos ertzainas presentes, lo hizo entre “insultos y amenazas”. Posteriormente, los agentes salieron del coche y golpearon a los ciudadanos con porras extensibles, mientras solicitaban refuerzos. Seis policías uniformados llegaron al lugar con cámaras corporales, pero según su versión, el conflicto ya había terminado.
“"Si el acusado es policía, toda la estructura se pone de su lado."
Los policías detuvieron a los ciudadanos, quienes tuvieron que acudir a un centro médico para curar sus heridas. El joven fue operado de los testículos en el hospital, y la madre fue atendida por múltiples lesiones. Posteriormente, presentaron una denuncia. La Jefatura de Asuntos Internos se ha encargado de investigar el caso y ha abierto expedientes a los seis policías que acudieron al incidente a petición de sus compañeros, por no haber activado sus cámaras.
La Ertzaintza comenzó a utilizar cámaras corporales en 2024, tras una inversión de más de 2 millones de euros. La Instrucción Interna establece que para activar la cámara basta con hacer doble clic en el botón, y si el ertzaina que la lleva está en peligro, se activan automáticamente. Las cámaras deben utilizarse ante riesgos que puedan afectar la seguridad ciudadana, como cuando la vida o la integridad física de los agentes está en peligro, si hay posibilidad de amenazas o agresiones, cuando hay detenidos, en caso de altercados, y si hay indicios de violencia o intimidación.
Según Bingen Zupiria, entre junio de 2025 y el 18 de marzo de 2026, se han registrado siete casos en los que las cámaras no se activaron, incumpliendo la normativa interna. A los seis policías que participaron en estos incidentes se les ha abierto expediente por faltas leves.




