Entre la lluvia y el olor a salitre, los vecinos de Orio han retrocedido 125 años en el tiempo para conmemorar el histórico 14 de mayo de 1901, día en que los pescadores de la localidad cazaron la última ballena del mar Cantábrico. El evento ha recordado la fecha grabada para siempre en la memoria colectiva del pueblo.
Desde primera hora de la mañana, el casco antiguo se ha transformado en un escenario de principios del siglo XX. Los ciudadanos, ataviados con trajes de época, han tomado plazas y calles, devolviendo la vida a un pueblo que vivía de cara al mar y la pesca. Rederas por un lado, mujeres de la salazón por otro, se han sumergido de lleno en la recreación del ambiente de hace 125 años.
En la plaza Piliku, la Kale Nagusia y el Zimitorio, se han ofrecido pequeñas representaciones teatrales que escenificaban oficios de la época, como un taller de alta costura, una enfermería o fabricantes y reparadores de colchones. A pesar de que el tiempo no ha acompañado, cientos de personas se han acercado para disfrutar de un día que ha fusionado historia y tradición.
Pasado el mediodía, al oír las campanas, la multitud ha descendido hasta la ría para presenciar la recreación de la caza de la ballena. Allí, junto al estuario, Orio ha vuelto a mirar al mar Cantábrico, tal como lo hicieron Olaizola, Loidi, Atxega, Uranga y Manterola en 1901. Tras el espectáculo, la fiesta se ha trasladado a la Plaza del Pueblo, donde han disfrutado de música y danza.
Las celebraciones del Día de la Ballena continuarán por la tarde con Ttipika dantza gidatuak en la plaza, seguidas de la actuación del grupo Itzal para los amantes de las romerías. Por la noche, DJ Ostok se encargará de animar la velada. Para redondear el programa, la orquesta sinfónica Et Incarnatus ofrecerá un concierto en homenaje a Benito Lertxundi mañana a las 20:00 en el polideportivo Karela.




