La Iglesia, en general, y la diócesis de Gipuzkoa, en particular, experimentan una notable falta de relevo generacional. Esta tendencia se hizo evidente en una misa de ordenación sacerdotal celebrada en el Seminario Diocesano de Donostia, donde se reconoció el compromiso de siete sacerdotes, uno de ellos por 25 años de servicio y los otros seis por 50. El año anterior, diecinueve clérigos fueron homenajeados, lo que subraya la disminución constante del número de sacerdotes. La celebración sirvió para analizar la situación actual de la diócesis.
“"Para dar a conocer la Fe hay que salir y hacer de la Iglesia un hospital de campaña."
El párroco de la Asunción de Nuestra Señora en Azkoitia, y antiguo vicario general, destacó que una de las experiencias más significativas de su trayectoria fue su trabajo en Proyecto Hombre, donde la satisfacción de ver a personas recuperarse y ayudar a familias fue inmensa. Respecto a los desafíos actuales, mencionó el debilitamiento institucional de la Iglesia y la crisis de fe, enfatizando la importancia de ser testigos en lugar de imponer creencias. Abogó por salir de los templos y hacerse presente en una sociedad cada vez más materialista y secularizada, concibiendo la Iglesia como un "hospital de campaña" que ofrezca un testimonio solidario de fraternidad y humanismo.
“"La escucha es la forma de acercarnos a los jóvenes."
El párroco de San José Obrero en Hernani, con cinco décadas de sacerdocio, resaltó los profundos cambios experimentados por la Iglesia, incluyendo la debilidad y la escasez de sacerdotes. Propuso que la toma de decisiones sea más participativa y menos vertical, fomentando una Iglesia que se desarrolle "desde abajo" en lugar de depender únicamente de estructuras jerárquicas. Sugirió recuperar una lectura más humana del Evangelio y de la figura de Jesús, enfocada en humanizar la vida, la sociedad y las relaciones interpersonales, con un compromiso especial hacia los más vulnerables. Considera que este enfoque podría ser una vía para acercar la Iglesia a los jóvenes, siendo el diálogo y la escucha fundamentales para superar las barreras generacionales.
“"Hay que trabajar en lo comunitario, ayudar a los necesitados."
El párroco de San Fermín (Pasai Antxo) y San Juan Bautista (Pasai Donibane), tras 50 años de ordenación sacerdotal, señaló que la situación ha cambiado "ostensiblemente". Explicó que, si bien antes predominaba un ambiente de cristiandad, ahora la Iglesia es más minoritaria y la secularización afecta a la vida religiosa. Sin embargo, ve esto como una oportunidad, ya que "cuando nos sentimos pobres vamos a hacer camino en la unidad, en la comunión y también en abrir distintas posibilidades". Reconoció que las comunidades actuales son más pequeñas y débiles, pero compuestas por personas de fe profunda. Considera estos cambios "positivos", ya que la "religión ambiental, sociológica, de cristiandad... ya pasó", y es necesario renovarse y responder a los desafíos, destacando el trabajo comunitario y la creación de una comunidad fraterna, abierta y solidaria con los más necesitados.




