El instituto de Plentzia, un 'polvorín' este curso: docentes denuncian falta de respeto y 'acoso' institucional

Profesores del centro alertan sobre un clima de incivismo y acoso, quejas por la falta de apoyo de la dirección y del Departamento de Educación, y un caso de sanción a una docente.

Imagen genérica: exterior de una institución educativa con grandes ventanales, ante colinas verdes y cielo nublado.
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Imagen genérica: exterior de una institución educativa con grandes ventanales, ante colinas verdes y cielo nublado.

El instituto de Plentzia vive un curso convulso marcado por la falta de respeto del alumnado y la queja de los docentes por la ausencia de apoyo de la dirección y las administraciones.

El instituto de Plentzia se ha convertido en un «auténtico polvorín» este curso, según denuncian sus propios docentes, quienes se declaran «hartos» del clima de incivismo y falta de respeto instalado en las aulas. La situación va más allá del conocido caso de una profesora acosada en su domicilio cada Noche de Halloween. Otros profesores han denunciado insultos y faltas de respeto frecuentes, y critican la falta de respaldo tanto del Gobierno vasco como de la dirección del centro y de las familias, de las que afirman «no recibimos apoyo».
Los profesores, que se han manifestado en las últimas semanas, consideran especialmente grave que una docente haya sido sancionada «sin empleo y sueldo durante dos meses» por hacer pública, a través de «un estado del teléfono móvil», la falta de apoyo que recibían al enfrentarse a una agresión. La docente había sido insultada por un alumno y, aunque no reveló datos concretos, el centro entendió que la publicación identificaba la institución.
Fuentes sindicales señalan que «hay más casos de reprimendas y de intentar acallar lo que sucede». Añaden que la Inspección de Educación ha acudido en varias ocasiones este año, pero «no han llegado a abrirse expedientes y, por tanto, los hechos no están reflejados y no trascienden de forma oficial», lo que genera temor a que «algún día pase algo grave». Consideran que la difusión pública del acoso que sufría una profesora desde hacía al menos ocho años, tal como desveló este periódico en noviembre, no sirvió de mucho. La docente era insultada por sus alumnos y cada Noche de Halloween recibía ataques en su vivienda con «huevos, naranjas, rollos de papel higiénico» e «incluso piedras», en lo que se ha convertido en una «especie de ritual». El año pasado, medio centenar de adolescentes participaron en el ataque, lo que derivó en una denuncia en la Ertzaintza y en medidas de «castigo» como la suspensión de viajes y actividades extraescolares. El clima sigue tenso, aunque se ha observado una «desescalada» con el fin del curso. Previamente, el centro había iniciado 23 expedientes internos contra alumnos, pero no fueron remitidos a Educación.
El hartazgo de los docentes es tal que se han concentrado en varias ocasiones en las últimas semanas. «Esto quedó en nada», aseguran. En la pancarta que portaban se leía el lema 'Educación no nos protege', denunciando el «abandono» y criticando que «cada vez hay más faltas de respeto por parte del alumnado y al final lo que se hace es abrir expedientes a los profesores».
Tras la revelación del acoso sufrido por la profesora, el Departamento de Educación elaboró una evaluación de riesgos psicosociales que no ha satisfecho a los docentes. «Fue 'online'. Con el problema que habíamos tenido, qué menos que venir aquí. Se lo han querido quitar de encima y esto es una cuestión que trasciende a toda la comunidad y afecta a la sociedad», afirman los profesores. Portavoces de CC OO aseguran que «hay tensión y confluyen diferentes elementos que contaminan todo el ambiente: el profesorado se queja de tensión, de un ambiente complejo en el que dar clase... y Educación únicamente cumple por encima. En otros centros las evaluaciones han sido diferentes, más abiertas».
Desde LAB añaden que «se está evidenciando en los últimos tiempos un aumento de ataques contra el personal docente, una tendencia que se consolida y cada vez es más frecuente». Lamentan que el departamento «no destina suficientes recursos para gestionar estas situaciones, lo que provoca que todo empeore».
Los últimos años han sido convulsos en el centro, que acoge a estudiantes de Plentzia y Gorliz, pero también de otras localidades cercanas como Sopela, que carecen de Educación Secundaria. Fuentes municipales reconocen que «se ha quedado pequeño para tanto alumnos».
Los profesores no son los únicos en el punto de mira. El año pasado, alumnas de 3º y 4º de la ESO denunciaron «mensajes ofensivos, machistas y homófobos». Un grupo de seis o siete alumnos utilizó los ordenadores de otros compañeros para enviar mensajes por Whatsapp y correos electrónicos. Casi un centenar de estudiantes se concentraron para denunciar lo ocurrido y «la falta de implicación por parte del equipo directivo». Los alumnos aseguraban que la dirección les había indicado que «no podía actuar porque los autores no estaban identificados». Fue días después, cuando los mensajes se dirigieron a una profesora, cuando los responsables del instituto intervinieron. El Departamento vasco de Educación se vio obligado a poner en marcha una investigación para conocer el alcance de los ataques.