La restauración del castillo de Butrón (Gatika) encara su última fase. A primera vista, la icónica construcción ya luce más luminosa, pero los trabajos, que comenzaron en 2024 y culminarán este próximo verano, van mucho más allá de un mero lavado de cara.
Las labores, desarrolladas bajo la dirección de la arquitecta especializada en restauración patrimonial Verónica Quintanilla, han permitido «abordar de forma integral las necesidades de conservación del monumento», según apuntan desde la promotora. El equipo técnico ha centrado la intervención en la resolución estructural de las patologías detectadas en los estudios previos, especialmente aquellas vinculadas a la deficiente evacuación de aguas pluviales, identificada como la principal causa de deterioro del edificio.
El equipo técnico ha centrado la intervención en la resolución estructural de las patologías detectadas en los estudios previos, especialmente aquellas vinculadas a la deficiente evacuación de aguas pluviales, identificada como la principal causa de deterioro del edificio.
La obra, que se ha desarrollado «bajo criterios de mínima intervención y máximo respeto a la configuración histórica del edificio», se encuentra en fase de acabados interiores, tras finalizar las labores de carácter estructural y de conservación material. La fortaleza fue adquirida por un matrimonio ruso a finales de 2021, quienes pagaron cuatro millones de euros a la promotora Inbisa. Inicialmente, se había previsto que los trabajos de restauración fueran visitables previo pago de una entrada de 12 euros, pero estas visitas guiadas nunca se llevaron a cabo.




