El deseo de Iñaki Garmendia Laja (Azkoitia, 1944-2019), trikitilari, era ofrecer romerías en la plaza rodeado de gente, hacerla bailar y verla feliz. Pero antes de llegar a la plaza, pasaba horas en el sótano de su caserío, solo, creando nuevas canciones. Tenía la costumbre de grabar las piezas que creaba en este proceso, y ahora, ese legado que estuvo oculto durante años sale a la luz gracias al doble disco Ordu txikitako saioak, publicado por la editorial Elkar.
Por la mañana se ha presentado el legado del maestro de la trikitixa en la sede de Elkar por parte de su hijo, Jose Luis Garmendia Laja, el experto musical Anjel Valdes y el miembro del grupo Trikigiro, Ibon Errazu. Según el hijo de Laja, su padre comenzó a grabar todos sus intentos en los años 70, impulsado por su compañero musical Landakanda. Como resultado, han encontrado más de 600 piezas en las casetes del músico, de las cuales 40 han sido seleccionadas para el disco recién lanzado.
Quienes han participado en el proceso han utilizado varios criterios para seleccionar las piezas, y han tenido que descartar algunas, ya que en las viejas casetes encontraron material "oxidado". A pesar de ello, han superado los obstáculos y han digitalizado y retocado en estudio las piezas del disco para "adaptarlas a los hábitos auditivos actuales". Garmendia ha subrayado que con este trabajo ha cumplido "un sueño", sintiendo que ha saldado "al menos la mitad de la deuda" con su padre.
El hijo ha recordado que su padre siempre estaba grabando su música para no olvidar las creaciones del momento. Incluso mientras el músico vivió, le dijo varias veces a su padre que esas canciones debían difundirse, pero él nunca se animó. Garmendia ha señalado que todavía queda "mucho material" de Laja guardado y que se debe hacer un esfuerzo por difundirlo. De hecho, han avanzado que la Asociación de Trikitixa de Euskal Herria publicará unas 30 piezas más el próximo año, ya que consideran que hay muchas piezas "ejemplares" en las casetes, no solo para los acordeonistas, sino también para quienes están aprendiendo el instrumento.
Anjel Valdes también ha expresado su alegría de que un trabajo iniciado "hace tiempo" haya visto finalmente la luz. En este doble disco solo se escucha el acordeón y, en esencia, el público recibirá una "romería sutil". "Son melodías para bailar solo o acompañado, como le gustaba a Laja tocar en la plaza, ya que ver a la gente alegre y bailando en las romerías era su mayor recompensa", ha explicado Valdes. El nuevo trabajo, ha añadido, conecta con el carácter "alegre, local y sentimental" del músico.
Valdes ha destacado que el talento de Laja no venía de la nada, sino que era el resultado de mucho trabajo, de horas plasmadas en docenas de casetes. "Las luchas y los retos surgen cuando estás solo, y eso se percibe claramente en estas casetes", ha dicho, indicando que el músico dudaba y cambiaba el ritmo hasta que acertaba. Además, ha señalado que Laja construyó un puente entre dos épocas: "la antigua mentalidad y el mundo moderno".
Ibon Errazu, representante de la asociación Trikigiro, ha agradecido a todos los que han participado en el proyecto por hacer público "un tesoro". Mañana, en Azkoitia, en Portaleburu, se realizará la presentación oficial del disco Ordu txikitako saioak, dentro del Trikiti Eguna, a las 19:00.




