Surne Bilbao, Ante la Oportunidad Histórica de Coronarse Campeón en Casa

El equipo de baloncesto Surne Bilbao disputará la final de la FIBA Europe Cup en Miribilla, enfrentándose al PAOK, campeón de la edición anterior.

Un balón de baloncesto en una cancha pulida, con el aro y las luces del estadio difuminadas al fondo.
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Un balón de baloncesto en una cancha pulida, con el aro y las luces del estadio difuminadas al fondo.

El equipo de baloncesto Surne Bilbao se enfrenta a una oportunidad histórica al disputar la final de la FIBA Europe Cup en Miribilla, con la posibilidad de coronarse campeón en casa frente al PAOK, el mismo rival al que ya venció el año pasado.

El Surne Bilbao se encuentra ante un escenario inédito, tan emocionante como lleno de responsabilidad. El conjunto vizcaíno no es ajeno a la compleja tarea de disputar finales continentales; de hecho, el triunfo logrado el miércoles frente al Falco Szombathely representa su tercer acceso a la batalla final por una corona europea. El equipo ha experimentado ambos extremos en cuanto a resultados, desde la amargura de perder la Eurocup en Charleroi en 2013 contra el Lokomotiv Kuban, hasta el éxtasis de alzarse con la FIBA Europe Cup el año pasado en Salónica frente al PAOK, su rival en esta nueva final.
Sin embargo, lo que nunca había tenido a su alcance era la posibilidad de ser campeón, de escuchar el icónico We are the Champions de Queen resonando por la megafonía, en su propia casa, arropado por su entregada “marea negra”, ante 10.000 almas que harán estallar el infierno de Miribilla. La temporada pasada, el Bilbao Arena fue el escenario donde el equipo de Jaume Ponsarnau forjó la ventaja que luego supo mantener en el vibrante Palataki. Esta vez, el orden de los factores se invierte, y el pabellón bilbaíno podría ser el lugar donde se celebre una nueva conquista vizcaína.

El Surne Bilbao no ha bajado la guardia en ningún momento y eso le ha permitido no sufrir ni siquiera amagos de accidentes por el camino.

Los “hombres de negro” se han ganado este privilegio con esfuerzo y dedicación, protagonizando una competición impecable tras la derrota inicial ante el Peristeri. Desde entonces, han encadenado quince victorias consecutivas, demostrando una contundencia constante y aplicando el mantra de Ponsarnau: respeto al rival, sea quien sea, como el mejor camino hacia el éxito. El Surne Bilbao ha mantenido la guardia alta en todo momento, lo que le ha permitido evitar cualquier contratiempo, actuando con firmeza tanto en las eliminatorias de cuartos y semifinales contra Aliaga Petkimspor y Falco Szombathely, equipos de menor entidad pero capaces de rebelarse, como en las fases de grupos, donde las diferencias con muchos oponentes fueron abismales.
El nivel de la FIBA Europe Cup es el que es, ni más ni menos, pero es innegable el mérito de que un mismo equipo alcance dos finales consecutivas, cuando lograrlo una sola vez ya es una hazaña complicada. Sirva de ejemplo el UCAM Murcia de Sito Alonso, tercer clasificado de la Liga Endesa tras 25 jornadas, por delante de equipos como Kosner Baskonia, Barça, La Laguna Tenerife o Unicaja. El equipo murciano no pudo remontar el miércoles el déficit de seis puntos acumulado en la ida en Salónica frente al PAOK, quedando eliminado en semifinales tras un final de infarto, a pesar de ganar el partido de vuelta por 89-85.
Cabe recordar que el Surne Bilbao ya se enfrentó a los griegos en la segunda fase de grupos, saliendo victorioso en ambos encuentros —un contundente 95-73 en Miribilla y un ajustado 87-88 a domicilio—. Sin embargo, en la gran final les espera un rival mucho más sólido y mejor estructurado que el de enero y febrero. En aquel momento, el PAOK experimentó numerosos y significativos cambios en su plantilla, con jugadores como Patrick Beverley, Timmy Allen, Breein Tyree o Clifford Omoruyi recién llegados, y aún faltaba por construir y consolidar los engranajes grupales que hoy en día funcionan a la perfección.
El PAOK, una entidad casi centenaria en su sección de baloncesto, con dos ligas griegas, otras tantas Copas, una Korac y una Saporta en su palmarés, ha calificado en su web oficial como “conquista histórica” el hecho de repetir final y tener la oportunidad de quitarse la espina de la edición anterior. Las ganas de revancha hacen que los griegos sean aún más peligrosos, pero en el equipo vizcaíno continúan muchos de los jugadores —Melwin Pantzar, Harald Frey, Amar Sylla, Tryggvi Hlinason y Bassala Bagayoko— que el año pasado silenciaron el Palataki cuando su volcánica afición soñaba con revivir viejos laureles en casa. Ahora los protagonistas se mantienen, también los escenarios, pero es el Surne Bilbao quien se ha ganado la posibilidad de coronarse campeón ante su gente.