Las monjas de Belorado, un mes después del desahucio, sin asentamiento definitivo y con procesos judiciales abiertos

Las exreligiosas cismáticas de Belorado, tras abandonar su convento, se reparten entre Toledo y Orduña, mientras enfrentan investigaciones penales en Briviesca y Bilbao.

Imagen genérica de documentos legales y un mazo sobre una mesa de madera, con un monasterio difuminado al fondo.
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Imagen genérica de documentos legales y un mazo sobre una mesa de madera, con un monasterio difuminado al fondo.

Las monjas cismáticas de Belorado, un mes después de abandonar su convento burgalés, siguen sin "echar raíces" y se reparten entre La Puebla de Montalbán (Toledo) y el monasterio de Orduña (Bizkaia), con su atención centrada en los procesos penales.

Las monjas cismáticas de Belorado, un mes después de abandonar su convento burgalés de madrugada y solo unas horas antes del desahucio, siguen sin "echar raíces". Actualmente, se reparten entre La Puebla de Montalbán (Toledo) y el monasterio de Orduña (Bizkaia), mientras su principal preocupación se centra en los procesos penales que se dirimen en los juzgados de Briviesca y Bilbao.
Las exreligiosas afirman no haber encontrado todavía un lugar en el que asentarse de manera definitiva y, según ellas mismas reconocen, "se van moviendo según la necesidad", entre el municipio toledano, donde se realojaron en un primer momento en una vivienda cedida por un familiar, y el monasterio vasco.

"No es el momento de echar raíces."

Sor Sion
Así lo afirmó Sor Sion ante los periodistas este jueves, después de declarar por segunda vez en el juzgado de Bilbao con motivo de la investigación abierta por el trato dado a las monjas ancianas, con las que convivieron en Orduña hasta el pasado diciembre.
El portavoz de las exmonjas, Francisco Canals, ha explicado que "siguen buscando" un lugar en el que asentarse entre las ofertas recibidas tras la campaña lanzada en febrero para encontrar un nuevo convento. Canals admitió que el problema principal es la falta de recursos económicos para afrontar el traslado.
En marzo, pusieron en marcha una recogida de fondos con la que han conseguido más de 1.200 euros. A pesar de contar con apoyos particulares y el criadero de perros, no disponen del dinero suficiente para alquilar o comprar un inmueble que pueda requerir reformas y convertirlo en una casa religiosa.
Con la salida de Sor Miryam, quien anunció en enero que se acogía a una "ausencia comunitaria temporal", también se han quedado sin la fuente de ingresos que suponía el restaurante de Arriondas (Asturias), que abrieron hace un año y está ahora en manos de la exmonja cocinera y su familia.
Canals admite que las exclarisas viven con "el dilema de irse a Orduña", pues saben que sería una salida provisional dado que hay abierto otro procedimiento de desahucio. Han descartado el convento de Derio, del que la comunidad religiosa salió hace años tras comunicar experiencias extranaturales.
Por ese motivo, las cismáticas se mueven entre La Puebla de Montalbán y Orduña, donde han recalado estos días ante la declaración de dos de ellas —Sor Sion y Sor Israel— en el juzgado de Bilbao. Así estuvieron también en Semana Santa, asistidas por Fray Pedro para los oficios religiosos, según indicó su portavoz.
Sin embargo, Francisco Canals ha asegurado que las exmonjas están más preocupadas ahora por su futuro judicial, con varios procesos penales abiertos en los juzgados de Briviesca y Bilbao.
Tras el desahucio de Belorado —que está recurrido ante el Tribunal Supremo—, están pendientes los desahucios de Derio y Orduña. Este último tiene un procedimiento suspendido hasta que una sentencia firme aclare si el arzobispo de Burgos ostenta la representación legal del monasterio como comisario pontificio.
En el juzgado de Briviesca hay abierta una investigación por la venta de 1,73 kilos de oro, por la que obtuvieron 130.000 euros; y otra por vender por internet obras de arte del convento, que derivó en la detención de la exabadesa y otra exmonja, investigadas por el delito de apropiación indebida de bienes de interés cultural.
Mientras, el Juzgado de Instrucción 5 de Bilbao investiga delitos de coacciones, trato degradante, abandono, omisión del deber de socorro y administración desleal, en relación al trato dispensado a las monjas ancianas, que la Guardia Civil sacó del monasterio de Orduña en diciembre.
Además, las exmonjas están a un mes de que se cumpla el segundo aniversario del cisma: el 8 de mayo de 2024 firmaron el manifiesto católico y la carta en la que anunciaban su salida de la Iglesia católica, una decisión que comunicaron el 13 de mayo, y que desembocó en su excomunión el 22 de junio.
De las diez monjas que firmaron el manifiesto y fueron excomulgadas, solo quedan siete en el grupo. Dos se marcharon del convento aquel mismo verano —y tras pasar por un proceso religioso, el arzobispo de Burgos ha revocado su excomunión—, y la tercera, Sor Miryam, se apartó a principios de año.