Jesús Herranz Torrubia, jefe superior de la Policía Nacional en el País Vasco, se jubila después de 44 años en el cuerpo, los últimos cinco en Euskadi. Nacido hace 65 años en El Pobo de Dueñas, un pequeño pueblo de Guadalajara, se licenció en 1981 y sus primeros destinos fueron San Sebastián y Bilbao, en los turbulentos años marcados por el terrorismo de ETA y la reconversión industrial.
Herranz recuerda que en aquella época tenían competencias de orden público y el puente Euskalduna estaba permanentemente cortado por manifestaciones. «Fue una época convulsa, fundamentalmente por ETA, pero también por la reconversión industrial. Sufrimos mucho, pero hicimos nuestra labor. Algo habremos colaborado en tener la democracia de la que hoy disfrutamos», afirma. A lo largo de su carrera, ha pasado por 13 destinos diferentes, lo que le ha permitido conocer la geografía española, siempre en puestos de libre designación, al margen de partidos políticos.
“"Al ciudadano no le importa el color del uniforme cuando está en una emergencia. Lo que quiere es recibir un servicio."
A su regreso a Euskadi, ya sin la presión terrorista, describió el cambio como «brutal». «Para mí ha sido el paraíso. El Bilbao sucio y lleno de humo que dejé ya no existe. Ha cambiado hasta el tiempo, hace sol casi a todas horas», comentó. En estos últimos años, ha podido pasear tranquilamente por la calle, a diferencia del pasado, cuando se sentía constantemente vigilado.
Su balance es positivo, habiendo logrado visibilizar a la Policía Nacional con actos en la plaza de Indautxu y un homenaje en Vitoria por el bicentenario de la Policía, donde se recordó a los 114 agentes asesinados. Sin embargo, le queda una «espinita»: la normalización total de la presencia de la Policía Nacional en las calles del País Vasco. «Las competencias de seguridad ciudadana no son nuestras, pero la normalización total no se ha conseguido», añadió.
Herranz subraya que la delincuencia no entiende de fronteras y que la presencia de la Policía Nacional y la Guardia Civil es necesaria para garantizar la información y la coordinación. Afirma que la coordinación con la Ertzaintza es buena a nivel personal, pero que los temas políticos complican las cosas. En su despedida estuvieron presentes el jefe de la Ertzaintza, Josu Bujanda, y el jefe territorial de Bizkaia, Luken Cerro.




