La cocina solidaria de Ugao-Miraballes reúne apoyos para Udane Eiros García

Un evento gastronómico visibiliza y recauda fondos para una niña con síndrome de West, destacando la unión del sector y la comunidad.

Imagen genérica del ambiente de un evento culinario en una plaza del País Vasco.
IA

Imagen genérica del ambiente de un evento culinario en una plaza del País Vasco.

La quinta edición del evento en Ugao-Miraballes recaudó fondos para Udane Eiros García, una niña que padece el síndrome de West, una enfermedad rara que afecta su desarrollo y calidad de vida.

El evento, centrado en la gastronomía, reunió a vecinos, instituciones, cocineros y colaboradores en torno a una causa común. El objetivo principal fue visibilizar la situación de Udane y su familia y ofrecer apoyo a su lucha diaria.
El joven chef Jon Gil, muy vinculado a Ugao-Miraballes, fue el motor de la iniciativa, utilizando la gastronomía como herramienta de dinamización local y de apoyo a familias necesitadas a través de su aula-taller 'Ahantz'.
La jornada contó con la participación de profesionales de prestigio, incluyendo tres espacios con estrella Michelin, quienes presentaron proyectos unidos por el deseo de 'cocinar para ayudar'.
La parte gastronómica incluyó la propuesta de Saúl Barquilla, chef del restaurante Alejandro Serrano (Miranda de Ebro), y la cocina de raíz y producto local de Bea Pascual desde Almazen (Salinas de Añana).
Uno de los momentos más emotivos fue el testimonio de Silvia García, junto a Udane, quien compartió la difícil realidad del síndrome de West y la necesidad de inclusión real para niños con necesidades especiales.
Desde Pamplona, el proyecto Kabo de Aarón Ortiz y Jaione Aizpurua presentó su cocina técnica y conectada al territorio. Desde Hernani, Errioguarda Enea, representado por Beñat San Sebastián, ofreció platos que fusionan producto local y tradición.
Para los postres, Bea Pascual presentó un arroz con leche, y Irma Alonso, del restaurante Mina (Bilbao), deleitó con un sabayón, cerrando la parte gastronómica con elegancia.
La jornada demostró cómo la gastronomía, al servicio de una causa, puede ser una poderosa herramienta de ayuda, visibilidad y cohesión social, uniendo al pueblo en torno a lo importante.