La jornada comenzó en Bagatza, el barrio donde nació la agrupación Ibarra-Kaldu en 1966. Allí, los castellers levantaron los primeros pilares mientras los gigantes municipales bailaban alrededor de la plaza antes de iniciar una kalejira hacia el centro de Barakaldo. La iniciativa busca acercar la cultura a la ciudadanía.
“"Nos gusta sacar la cultura a la calle y que cualquier persona pueda encontrársela de frente."
Actualmente, el grupo Ibarra-Kaldu reúne entre 100 y 120 dantzaris, además de músicos y familias, muchos de ellos formados desde la infancia en la agrupación. Los gigantes municipales, Pauli y Joxe, representan el pasado agrícola e industrial de la comarca, mientras que Arnabal y Maialen recuerdan el pasado minero. Estos cuatro acompañaron a los castellers durante la mañana, hasta que la lluvia obligó a resguardarlos.
La colla catalana Marrecs de Salt llegó a Barakaldo con 127 personas, incluyendo castellers, músicos y familias, con edades que van desde los cuatro hasta más de 70 años. Los miembros del grupo expresaron su orgullo por mostrar su cultura, recordando que el año pasado viajaron a India para exhibir sus torres humanas.
“"Aquí hay sitio para todo el mundo."
El espectáculo final se trasladó al frontón de Lasesarre después de que la lluvia obligara a activar el plan B. El espacio, lleno de público a pesar del cambio de escenario, acogió primero a los gigantes de Ibarra-Kaldu antes del turno de los castellers y de Euskal Herriko Casteller Taldea. La imagen fue la de dos tradiciones distintas compartiendo espacio, música y público. Un niño regaló un dibujo de los gigantes municipales a los miembros de Ibarra-Kaldu, un gesto que fue muy valorado por la organización.




