Bilbao Zerbitzuak, la empresa municipal de Bilbao que gestiona los mercados y los cementerios de Derio y Deusto, ha convocado oposiciones para el puesto de oficial de servicios, que incluye las funciones de operario de enterramiento y del crematorio. Dada la naturaleza físicamente exigente de este trabajo, se han diseñado pruebas especiales para evaluar la aptitud de los aspirantes.
El examen físico, realizado el 12 de marzo, requirió que los candidatos recogieran del suelo un saco cilíndrico de 45 kilos (35 kg para mujeres), lo mantuvieran contra el pecho y ascendieran por una escalera de 22 peldaños, para luego girar y depositar el saco en el punto de partida sin arrojarlo. Además, tuvieron que sostener una mancuerna de 15 kilos (11 kg para mujeres) con los brazos extendidos en un ángulo de 30 grados durante un minuto. Un total de 37 aspirantes, con carnet de conducir, título de ESO o equivalente y un nivel B1 de euskera como mínimo, fueron convocados. Ocho suspendieron y dos no se presentaron, dejando a 26 candidatos, incluyendo dos mujeres, aptos para un test posterior el 26 de marzo basado en 24 temas.
“"Se trata de un trabajo muy duro, que requiere de mucha capacidad física."
Según Jose Antonio Fernández, gerente del cementerio, a pesar de la existencia de herramientas modernas como portaféretros, poleas para bajar ataúdes a panteones comunitarios y plataformas elevadoras para nichos, la labor sigue demandando un esfuerzo considerable. Los enterradores deben cargar a pulso a los difuntos por largas distancias, realizar maniobras complejas con los ataúdes e incluso ascender con ellos a los nichos en condiciones adversas. Esto es especialmente cierto en un cementerio que data de 1902, donde algunas sepulturas presentan estructuras muy desafiantes. Además, la creciente corpulencia o altura de los fallecidos a menudo obliga a las familias a adquirir ataúdes especiales. Es común que los cuerpos superen los 100 kilos, a lo que se suma el peso del féretro, que puede ser de al menos 60 kilos si es de madera, o incluso el doble si son de materiales más nobles.
Los enterradores manejan un mínimo de 120 kilos en cada entierro, aunque lo habitual es que oscile entre 150 y 200 kilos, habiendo llegado a transportar hasta 280 kilos entre el peso del difunto y el féretro. El gerente ejemplifica que han enterrado a personas de más de 200 kilos. Actualmente, 28 personas trabajan en los cementerios, la mitad de ellos como oficiales de servicios. Realizan aproximadamente 1.500 inhumaciones al año, con una variabilidad diaria. El volumen de trabajo aumenta en invierno, especialmente en enero y febrero, y durante las olas de calor en verano. Se organizan en equipos de cuatro para los entierros. Los profesionales experimentados valoran la fuerza física y la confianza en sus compañeros, resistiéndose a cambiar la composición de los equipos. Algunos operarios incluso consideran que las pruebas físicas actuales son menos exigentes de lo que deberían, lo que podría llevar a bajas. Anteriormente, se les pedía levantar 60 kilos por la escalera y realizar ejercicios adicionales, como una carrera, similar al personal del Samur de Bilbao. En aquel entonces, acudían a los domicilios a recoger los cuerpos, una tarea que ahora realizan las funerarias.
Quien obtenga la plaza de oficial de servicios en Bilbao cubrirá inicialmente una vacante por contrato de relevo. La retribución, según el convenio colectivo, será de 41.601 euros brutos este año, sin incluir antigüedad ni complementos. Esta OPE será la última de la legislatura para enterradores, aunque se prevé otra para administrativos. En los últimos años, la mayor parte de la plantilla ha sido estabilizada.
En la sociedad actual, donde el 16% de los adultos padecen obesidad, han surgido nuevas necesidades funerarias. La creciente corpulencia y altura de los difuntos ha llevado a una amplia oferta de ataúdes especiales. Mientras que la medida estándar es de 1,95 metros de largo, 60 centímetros de ancho y 50 de fondo, existen modelos XL o XXL que alcanzan los 2,4 metros de largo y 75 centímetros de ancho. Estos ataúdes especiales pueden ser un 40% más caros y requieren un mayor esfuerzo para su manejo. También es crucial considerar el tamaño de la sepultura. Además, están en auge los ataúdes ecológicos, fabricados con materiales biodegradables como bambú o cartón.




