El Surne Bilbao encajó ayer su primer revés significativo en Miribilla, sumando su cuarta derrota en la Liga Endesa y la primera frente a un equipo que no milita en la Euroliga. El Baxi Manresa se convierte en el tercer rival en ganar ambos partidos a los hombres de negro, tras el Baskonia y el Barça. Este resultado frena las aspiraciones del equipo de Jaume Ponsarnau de alcanzar los play-offs, aunque no debería afectar la final europea que comienza el miércoles, sirviendo como advertencia sobre la dureza que encontrarán ante el PAOK Salónica.
Diversas circunstancias particulares alteraron las previsiones del encuentro. Por un lado, el equipo local echó en falta a Darrun Hilliard, uno de sus principales generadores de juego. Por otro, el Manresa recuperó a Dani Pérez y Olinde, lo que les permitió contar con una rotación de doce jugadores muy sólida. Los catalanes supieron jugar el partido que les convenía, elevando al máximo el nivel de contactos para que el Surne Bilbao tuviera presente el choque del miércoles.
Como es habitual en los partidos del Manresa, el ritmo fue frenético y caótico, una situación que también desbordó al arbitraje. El encuentro se prolongó durante dos horas y cuarto, con numerosas interrupciones y revisiones en el monitor, lo que crispó aún más los ánimos. Esta situación no favoreció los bajos porcentajes de tiro del Surne Bilbao, que penalizaron sus intentos de tomar una ventaja significativa. Solo Frey y Petrasek lograron mantener la regularidad y el acierto.
A pesar de la lucha y el esfuerzo, Frey y Jaworski tuvieron sendos triples en el último minuto para poner a su equipo por delante, pero no lograron convertirlos. Aunque la derrota fue amarga, la experiencia del año pasado, cuando los vizcaínos perdieron dos encuentros antes y durante la final y terminaron siendo campeones, sugiere que este resultado no es definitivo para las próximas semanas.




