Los datos de criminalidad en Euskadi muestran dos caminos distintos: por un lado, la delincuencia digital, silenciosa pero en constante crecimiento; por otro, la preocupación social por la inseguridad, manifestada en hurtos, armas blancas y violencia urbana. El alcalde de Donostia ha vinculado los hurtos físicos con la reincidencia delictiva de unos pocos, un aspecto relevante dado que uno de cada tres delitos conocidos en Euskadi es un hurto.
Paradójicamente, mientras el debate sobre la inseguridad y la multirreincidencia gana peso político y social en Donostia y Gipuzkoa, algunos de los delitos físicos más asociados a esta percepción descendieron en el territorio el año pasado. Los hurtos cayeron alrededor de un 4% en Gipuzkoa, y los robos en comercios y otros espacios cerrados se desplomaron un 41%, la mayor caída registrada en Euskadi.
“"Casi el 88% de los delitos fueron intentos de estafa, lo que demuestra que la delincuencia es cada vez más virtual y menos física."
La Ertzaintza se está adaptando a esta nueva realidad con nuevas unidades de ciberseguridad, sistemas de monitorización digital y controles específicos contra armas blancas. En 2025, se registraron 28.271 ciberdelitos en Euskadi, lo que representa casi uno de cada cinco delitos conocidos. De estos, casi el 88% fueron estafas. Gipuzkoa es el territorio donde más aumenta la tasa de ciberdelitos, compensando el descenso de las infracciones penales presenciales.
El plan específico contra las armas blancas, activado en 2023, resultó en la incautación de 1.999 armas blancas en 2025, con 893 infracciones penales cometidas con este tipo de armas. Además, los delitos de odio también son una preocupación, con 193 casos registrados en Euskadi en 2025, la mayoría relacionados con racismo y xenofobia. La Ertzaintza ha reforzado sus sistemas de rastreo digital para detectar discursos de odio y procesos de radicalización.
Los delitos medioambientales también están ganando relevancia, con 161 atestados policiales en 2025, destacando los delitos contra animales, que alcanzaron los 90 casos. La Ertzaintza continúa su modernización tecnológica y operativa, con el despliegue de cámaras corporales individuales y la renovación completa de su flota aérea.




