Con el objetivo de evitar la desaparición de la tradición pesquera de Orio y el conocimiento asociado, dos ciudadanos han llevado a cabo un extenso trabajo de investigación. Con el apoyo total de la cofradía de Orio, han dedicado dos años a recopilar información y presentaron parte de sus hallazgos en una conferencia ofrecida en la Kultur Etxea, en el marco del Día de la Ballena.
La charla se centró en la época de la captura de la última ballena del Cantábrico, a principios del siglo XX, pero la investigación es más amplia, abarcando también las décadas anteriores y posteriores. El título, Sardinatan edo antxoatan ari ziren (Estaban con sardinas o anchoas), fue elegido deliberadamente para subrayar que la captura de la ballena el 14 de mayo de 1901 fue un evento aislado en el contexto del verdadero significado de la pesca en Orio. El tema despertó gran interés, llenando la sala de asistentes.
Durante la conferencia de dos horas, los investigadores reconocieron las fuentes utilizadas y los trabajos previos. Mencionaron varios nombres, como el cabo de la armada española Benigno Rodriguez y la investigadora Romana Enparan, así como el libro de Joaquin Arostegi. Una de las primeras tareas fue elaborar una lista de vapores, para lo cual realizaron 80 entrevistas con antiguos pescadores. En este proceso, se dieron cuenta de que las mujeres poseían un gran conocimiento sobre los vapores y que existía mucho saber relacionado con la pesca, incluso fuera de las embarcaciones.
La investigación dejó claro que estudiar la pesca implicaba estudiar el propio pueblo y el modo de vida de sus habitantes, así como el entorno. En el caso de Orio, el río y la entrada-salida al mar, es decir, la barra, han sido un elemento fundamental. Durante siglos, la barra ha sido el principal obstáculo para los pescadores, causando incluso muertes. A lo largo de la charla, explicaron los intentos realizados para solucionar el problema de la barra y los trucos utilizados por los pescadores para superarla, así como el papel del banderero, quien decidía si se salía o no a faenar.
Entre los datos específicos, destacaron el aumento del número de pescadores en el pueblo: de doce a finales del siglo XIX a cien a principios del siglo XX. También mencionaron los cambios que afectaron a la pesca, como los avances tecnológicos, la llegada del tren a Orio en 1895 y la consiguiente apertura del mercado, y los cambios políticos. Explicaron la modernización de las embarcaciones, cómo pasaron de bateles, potines y txalupas a máquinas de vapor. El vapor San Pedro I llegó a Orio en 1907.
También abordaron las técnicas de pesca de la época y la importancia de la cofradía. Señalaron que la cofradía es una de las asociaciones más antiguas del pueblo, con menciones que datan del siglo XVI. Explicaron las tareas y problemas que enfrentaba la cofradía a principios del siglo XX, especialmente las dificultades para cobrar las cuotas de los socios. También mencionaron que durante dos décadas existieron dos cofradías, aunque no han encontrado documentación sobre la segunda. Subrayaron la importancia de la cofradía y afirmaron que el tema merece una conferencia especial.
Por supuesto, también hablaron de la captura de la ballena, el suceso del 14 de mayo de 1901. Analizaron las crónicas de la época y mostraron cómo el evento se narraba de diferentes maneras. También mencionaron los versos de la ballena creados por el sacerdote Orbegozo y popularizados por el músico Benito Lertxundi. Dieron los nombres de los cinco patrones y corrigieron que Eustakio era Atxega, no Atxaga, como consta en la mayoría de las actas notariales. Explicaron que la ballena fue colocada en la cuesta de Zakilane, y que entre 1.500 y 2.000 personas de los pueblos cercanos acudieron a verla, pagando dos reales cada una. También contaron cómo, días después, los pescadores que participaron en la captura pidieron dinero a los concejales del ayuntamiento por las ganancias que el evento había dejado en el pueblo, y en las actas consta que los concejales decidieron dar a los marineros “100 pesetas y merienda”.
También hablaron de las vendedoras de pescado, las malleras (predecesoras de las rederas) y las escabecherías, destacando que las mujeres se dedicaban a estos tres oficios. Subrayaron que las mujeres aportaban un segundo sueldo al hogar y la importancia de esto en el sistema pesquero de Orio, ya que en invierno los hombres no podían salir a pescar debido a los problemas de la barra. Por esta razón, los habitantes de Orio siempre han sido pescadores-agricultores. También abordaron la dureza de la vida, señalando que los pescadores a los 40 años estaban “rotos”, con problemas respiratorios y reumatismo, ya que comenzaban en el barco a los 12 años, descalzos y empapados.
En la investigación han encontrado numerosos documentos, como cuántas empresas, comercios y tabernas existían en Orio a principios del siglo XX. Los investigadores señalaron que trabajan de forma voluntaria y no son profesionales. Añadieron que existe una gran laguna en la documentación y en las imágenes gráficas, y que los nombres de las mujeres apenas aparecen en las actas, a pesar de haber sido “ejes del sistema pesquero”. Afirmaron que el trabajo está inacabado y que seguirán investigando, ya que sienten la “obligación de transmitir este relato a las próximas generaciones”. Prometieron que todos los resultados de la investigación serán entregados a la cofradía, e hicieron un llamamiento a los ciudadanos para que se pongan en contacto con ellos si tienen documentos o información adicional.




