La Diputación Foral de Gipuzkoa ha experimentado un notable crecimiento en su inversión destinada a las ayudas para la atención domiciliaria de personas dependientes, con un incremento del 50% en la última década. El pasado año, se asignaron 76 millones de euros a este fin, beneficiando a 20.000 personas en el territorio, gracias a las mejoras estructurales implementadas dos años antes.
Estos datos fueron presentados este miércoles por Maite Peña, diputada de Cuidados y Políticas Sociales, ante las Juntas Generales. Su comparecencia, solicitada por Elkarrekin Gipuzkoa, tuvo como objetivo detallar la evolución de la Prestación Económica de Asistencia Personal (PEAP), orientada a la contratación de un asistente personal en el hogar, y la Prestación Económica para Cuidados en el Entorno Familiar (PECEF), dirigida a personas dependientes atendidas por cuidadores no profesionales, desde 2023.
Desde 2023, Peña señaló que estas ayudas han registrado un aumento considerable, proyectando alcanzar los 76 millones de euros y los 20.000 perceptores en 2025. De estos, el 45% recibió la PEAP y el 53% la PECEF. Sin embargo, la PEAP concentró el mayor gasto económico, llegando al 62%, frente al 35% de la PECEF, lo que evidencia “una orientación clara de nuestro sistema hacia fórmulas de cuidado en el domicilio con un mayor componente profesional y de mayor intensidad de apoyo”.
La diputada comparó la situación actual con la de hace una década, cuando solo el 26% de los beneficiarios percibían la PEAP, representando esta el 35% del gasto total. Desde entonces, la inversión ha crecido un 50% y el número de perceptores un 19%. “Hoy hablamos de un sistema más desarrollado, más intenso y más orientado a la profesionalización”, afirmó.
Las “mejoras estructurales importantes” introducidas en 2023 han llevado a que las personas que reciben la PEAP en grado III representen el 19%, y las de grado II el 12%. En cuanto a las ayudas a las familias, el 7% son de grado III y el 6% de grado II. Entre los cambios implementados, se establecieron cuantías mínimas garantizadas para todas las prestaciones (200 euros mensuales para grado III, 150 euros para grado II y 100 euros para grado I) y se incrementaron las cuantías máximas de la PEAP, especialmente en grado II. Además, se añadió un complemento específico de 240 euros mensuales en casos donde el coste del cuidado superara el 125% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), con una prestación máxima de 1.072 euros.
El último año, se realizaron 2.704 visitas domiciliarias, logrando una alta adecuación de la prestación a la situación de la persona en el 80% de los casos y una adecuación media en el 19%. “No se trata solo de llegar a más personas, sino de llegar mejor, con respuestas ajustadas y de calidad”, añadió Peña.
De cara al futuro, la diputada aseguró que la Diputación continuará reforzando las prestaciones, mejorando la adecuación y manteniendo el apoyo a los cuidados en el entorno familiar, al tiempo que impulsará fórmulas más profesionalizadas.
“"Somos conscientes de que el sistema tiene retos importantes y esto nos obliga a abordar cualquier cambio desde la responsabilidad, garantizando la sostenibilidad del sistema."
Peña reprochó las palabras de Miren Echeveste (Elkarrekin Gipuzkoa), quien durante su intervención exigió que estas prestaciones se ajustaran a la subida del SMI. La diputada enfatizó la importancia de la sostenibilidad y de conocer la naturaleza de cada prestación. “No es lo mismo equiparar el SMI a 400 personas que a 7.000. Tenemos que trabajar con responsabilidad, ver qué potenciamos, hacer estudios y buscar la compatibilidad de servicios. Hay que atender bien en el domicilio y es necesario acompañar para hacerlo de la mejor manera posible”, concluyó.




