Este elemento icónico, situado en el corazón de la ciudad, se encuentra cubierto por una lona azul y blanca, señal de los trabajos en curso. Las columnas del templete, entre otros componentes, han sufrido el deterioro propio de los años y del clima, lo que ha hecho necesaria su reforma.
La Diputación Foral de Gipuzkoa debe validar la intervención, ya que este elemento forma parte del conjunto monumental. El Ayuntamiento de Donostia es el encargado de ejecutar las obras para asegurar la perdurabilidad de este histórico monumento.
Este monumento permanece firme en su ubicación desde hace más de 140 años, a pesar de que la realidad ha cambiado.
Este singular elemento embellece la Plaza de Gipuzkoa gracias a Jose Mari Otamendi, quien lo donó a la ciudad a finales del siglo XIX. En la columna central del templete se pueden leer diversas inscripciones que, en su época, buscaban ser de interés para los transeúntes.
Por ejemplo, se puede encontrar información sobre la presión atmosférica media de hace más de un siglo, 762 milímetros de mercurio, un punto más que la presión actual; la distancia entre Donostia y el Ecuador, o la temperatura media de la ciudad según las estaciones. Estos datos permanecerán, pero las columnas que sustentan el templete serán mejoradas debido a los importantes desperfectos que presentaban.




