Sopuerta recupera la fiesta de San Luis con la reapertura del frontón de Alén

La oficina de turismo y las redes sociales del municipio también vuelven a la actividad, entrelazando historia y presente.

Fachada tradicional de caserío vasco de piedra, con paredes blancas y madera oscura, enmarcada por colinas verdes y un atisbo de la costa cantábrica, con luz diurna brillante.
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Fachada tradicional de caserío vasco de piedra, con paredes blancas y madera oscura, enmarcada por colinas verdes y un atisbo de la costa cantábrica, con luz diurna brillante.

La reapertura de la oficina de turismo y las redes sociales de Sopuerta coinciden con la recuperación de la fiesta de San Luis, gracias a la rehabilitación del frontón de Alén, entrelazando historia y presente local.

Con la reapertura de la oficina de turismo de Sopuerta y la reactivación de su perfil en redes sociales, que entrelazan pasado y presente en las publicaciones de Aitziber Saratxaga sobre la historia local, regresa la actividad. La rehabilitación del frontón del barrio de Alén ha dado pie a revisitar el legado minero de Sopuerta que honrarán hoy vecinos y vecinas volviendo a celebrar San Luis con un partido de pelota a las 12:00 horas, seguido de pintxo pote y comida popular a base de paellas a partir de las 15:00 horas.
Uno de los lugares del municipio donde “el tiempo parece detenerse, guardando la memoria viva de generaciones enteras” es el frontón de Alén; “durante demasiado tiempo este espacio, testigo mudo de mil y una tardes de pelota, risas y desafíos, pareció dormirse cediendo terreno a la nostalgia y el olvido”.
La rehabilitación del equipamiento deportivo trasciende las obras en sí mismas hacia el plano más social. Supone “la victoria de la memoria frente al olvido y un reencuentro de los soportanos y soportanas con nuestra propia esencia, así como una excelente oportunidad para que los y las jóvenes conozcan el orgullo de su herencia minera y para que los mayores revivan, con una nostálgica sonrisa, los mejores años de su juventud”.
Desde finales del siglo XIX la explotación de la mina de hierro Amalia Juliana trajo consigo “la llegada de un importante número de personas a un lugar que hasta entonces había estado prácticamente deshabitado y que carecía de cualquier tipo de servicios”. “De forma bastante rápida” tomó vida “un auténtico poblado minero” de más de 500 personas “en el cambio de siglo” que precisaban “agua, la escuela, alcantarillado, etc.”. Por aquella época se erigió la ermita –fue costeada por Luis de Ocharan Mazas, “el empresario que entonces explotaba la mina Amalia-Juliana” e inaugurada el 24 de octubre de 1899, el 41 cumpleaños de su mecenas–, empezó a celebrarse la romería de San Luis y probablemente se levantó el frontón”. “Según la tradición oral, se construyó aprovechando una casa que por algún motivo no se terminó”, el lugar se concentró en un punto de encuentro y evasión para los trabajadores tras las extenuantes jornadas en la mina.
Con el declive de las explotaciones la población marchó hacia las industrias de [Ezkerraldea](https://www.deia.eus/ezkerraldea-meatzaldea/): “Las vías del tren se levantaron, comenzaron a caerse las casas, se cerraron las tabernas, el frontón también empezó a arruinarse, la ermita se cerró y San Luis dejó de celebrarse”. Con el regreso de algunos vecinos los fines de semana, la ermita llegó a utilizarse a modo de txoko “y como una especie de refugio montañero” y la fiesta volvió durante algunos años en la década de los ochenta.
Un espejismo, pues con el tiempo “dejó de organizarse y en 2015 se hundió totalmente la techumbre de la ermita, mientras la lluvia, el viento y el tiempo hicieron su trabajo también en el frontón, que quedó como un centinela de piedra abandonado”.