Ocho niños palestinos y sus dos supervisores se encuentran estos días en Durangaldea, combinando sus vacaciones con el disfrute y el aprendizaje. Tras su estancia en el municipio de Quimper-Guehenno (Bretaña), llegaron a la comarca tras un largo viaje en autobús de trece horas. Algunos de los menores se alojan en el albergue de la ikastola Ibaizabal de Durango, mientras que otros residirán en casa de un particular de la localidad. Su visita se prolongará hasta el domingo, con el objetivo principal de promover la paz y el gozo.
Los organizadores han preparado un amplio programa. Mañana, por ejemplo, estarán en Iurreta, donde bailarán con el grupo de danzas local y participarán en una cena popular. Posteriormente, se dirigirán a la playa de Ondarroa. En los próximos días, visitarán Deba, Durango, Elorrio, Barakaldo y Bilbao. En Durango, se refrescarán con cañones de agua y ofrecerán danzas en las fiestas de Tabira. También visitarán las piscinas de Elorrio, y en la capital vizcaína, tienen previsto conocer San Mamés y Lezama.
Durante su estancia, los niños y supervisores contarán con el apoyo de diversas asociaciones y agentes de la comarca. Entre otros, estarán acompañados por los movimientos pro-Palestina de Durango y Elorrio, la asociación Berbaro, la comisión de fiestas de Tabira y el bar Mesoi Barria. En este último lugar se celebrarán todos los desayunos, comidas y cenas.
Los niños palestinos permanecerán en la comarca hasta el domingo. Después, tomarán vuelos desde los aeropuertos de Barajas y Niza, desde donde emprenderán el camino de regreso a casa. Los ocho menores son descendientes de quienes vivieron la Nakba; hijos de aquellos que abandonaron sus pueblos de origen en el éxodo de 1948 y buscaron refugio en el campamento de la ciudad de Nablus, donde residen actualmente en el norte de Cisjordania.




