Entre 2005 y su fallecimiento en 2020, cada invierno, el pintor José Luis Zumeta (Usurbil, 1939-2020) viajaba a Buenos Aires. A su regreso, llegaba cargado de obras sobre papel, generalmente en témpera. Seis años después de su muerte y seis años después de la última exposición dedicada a este miembro del Grupo Gaur en Ziburu, la galería Arte Bideak inauguró ayer la muestra Zumeta paperean. La exposición permanecerá abierta hasta el 24 de mayo.
La hija del artista y encargada de su legado artístico, Usoa Zumeta, y el galerista Pierre Bidegain, atendieron a este medio unas pocas horas antes de la inauguración. Bidegain guarda un excelente recuerdo del pintor de Usurbil, con quien trabajó por primera vez en la exposición de 2020. En aquella ocasión, Zumeta aportó todo tipo de obras, incluyendo algunas creadas específicamente para esa muestra, que finalmente se celebró de forma póstuma debido a la repentina muerte del artista.
“"Zumeta nació vasco, su pintura habla euskera."
Para Bidegain, Zumeta es un “icono”, aunque reconoce que la frontera no solo es una barrera administrativa, sino también cultural, lo que provoca que en Iparralde los miembros del Grupo Gaur no tengan mucha repercusión. La propuesta de Arte Bideak con Zumeta paperean es, precisamente, una excelente oportunidad para que su obra sea más conocida. Bidegain recupera una frase del abogado Jakes Abeberry: “Zumeta nació vasco, su pintura habla euskera”.
Más allá de Ziburu, Usoa Zumeta aspira a que esta muestra sirva como primer impulso para dar a conocer el trabajo de su padre en otras zonas de Europa, como el Estado francés o Suecia. “Es el momento de ir fuera”, comentó.
Durante los quince veranos australes que pasó en Argentina, el artista de Usurbil llegó a crear hasta 450 obras en papel. Su hija y el galerista explicaron que utilizaba este soporte porque era muy fácil de transportar en los viajes de vuelta, metido en una maleta, mientras que trabajar al óleo resultaba más complicado, más caro y de peor calidad al otro lado del charco.
Zumeta paperean permite conocer el trabajo en formato pequeño del artista, no tan habitual en su obra, pero sí característico de sus periodos en Buenos Aires. Son 24 obras, fechadas entre 2010 y 2020, en las que más que el color, lo que transmiten es “fuerza” –la mayoría son témperas, aunque hay algún óleo–. A pesar de ser abstractas, mantienen ciertos toques de figuración que el artista de Usurbil también insertaba puntualmente.




