Burubio Elkartea cierra sus puertas definitivamente

La asociación cultural de Aiaraldea, que ofrecía locales de ensayo y música en directo, pierde un espacio relevante.

Imagen genérica de una sala de ensayos vacía.
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Imagen genérica de una sala de ensayos vacía.

Burubio Elkartea cierra definitivamente tras 10 años de actividad en Aiaraldea, debido a problemas de accesibilidad y dificultades con el ayuntamiento.

Burubio Elkartea, un pilar de la creación cultural en Aiaraldea, ha cesado su actividad de forma permanente. La imposibilidad de continuar, arrastrada desde 2023, ha hecho inviable el futuro del proyecto, dejando desamparados a músicos y aficionados a la música en directo.
El cierre coincide con el 10º aniversario de la asociación. El proyecto nació en 2016 con la intención de mantener vivos los locales de ensayo. Tras el desalojo del edificio La Kuadra, varios grupos continuaron en un pabellón del polígono industrial Maskuribai de Amurrio. Inicialmente, cada grupo ensayaba en su propia sala, pero posteriormente alquilaron el pabellón completo y lanzaron una oferta más amplia, ofreciendo cursos de música, conciertos y servicios de grabación.
A lo largo de una década, más de cuarenta grupos han pasado por los locales de ensayo de Burubio, abarcando proyectos musicales efímeros y duraderos. Grupos como Izate Faltsua, Nakkiga, Five Corners, Astarte, Uluka, Ikäara, Patx & Run, 4Bancos, Gwa Ya Reggae, Perdido Ente Ilusiones y el trío Not llevan el ADN de Burubio. Asimismo, bandas reconocidas del País Vasco como Su Ta Gar, Willis Drumond, Anari, Niña Coyote eta Chico Tornado, Sara Zozaya, Liher, Nogen, Lukiek, Dupla y Berri Txarrak también han utilizado este espacio.
Burubio Elkartea no fue solo un local de ensayo; sirvió como refugio y trampolín al escenario para muchas bandas vascas. Allí prepararon, entre otros, la gira de presentación del disco Adore Kemena Kuraia de Zea Mays y la gira de regreso de Pi.L.T.. Además, Berri Txarrak ofreció allí su último concierto en Álava en 2019.
La supervivencia de la asociación se debió en gran medida a la contribución económica de sus socios, más de 70 miembros. Estos recibían descuentos en los conciertos anuales. También contó con un gran apoyo del público, a pesar de la disminución general de asistentes a conciertos en directo en los últimos años.
El cierre es consecuencia de una prohibición iniciada en 2023, ya que el local necesitaba una segunda salida de emergencia para organizar eventos públicos. La difícil comunicación con el Ayuntamiento de Amurrio y la interrupción de la subvención municipal en 2025 fueron determinantes. Los grupos no podían asumir el coste económico del espacio.
El cierre de Burubio Elkartea deja un vacío significativo. Sin embargo, varios grupos y músicos han comenzado a organizarse en torno a la Asociación Musikazale de Amurrio, recogiendo firmas en favor de nuevos locales de ensayo. La creación cultural de Aiaraldea espera el próximo eslabón que tome el relevo.