La beca, con una dotación de 5.000 euros, tiene como objetivo impulsar la creación y producción de obras artísticas con perspectiva feminista en Aretxabaleta. Se recibieron dos propuestas, ambas de buen nivel, que han abordado temas ligados al ecofeminismo y a la identidad local, buscando recuperar la memoria histórica de las mujeres y transformar el imaginario futuro.
El jurado, compuesto por miembros de las comisiones de Igualdad y Cultura, representantes del movimiento feminista y expertas en arte, seleccionó el proyecto ganador por su alta puntuación. Los miembros del jurado fueron: Ainoha Sanchez Garcia, Maider Triviño Madinabeitia, Ibai Zangitu Arroyo, Inma Miguel Quintero, Ane Etxabe Isasndi, Eider Sanchez Garcia, Kepa Errazti Gorroño y Izaro Aizpurua Arkauza (como secretaria).
El proyecto "ZINTAK" se centra en recuperar la memoria feminista y material de las mujeres de los barrios rurales de Aretxabaleta. Utiliza como punto de partida las "cintas de tomate" recortadas de la ropa antigua de las campesinas, que servían para sujetar las plantas. Combinando el ciclo de vida de los tejidos y el del tomate, se analizará la relación de las mujeres con la vestimenta, el trabajo invisible femenino, el cuidado y la transmisión a través de la memoria oral.
Las autoras explican que el proyecto busca reflexionar sobre los conceptos actuales de consumo, cuidado y sostenibilidad, utilizando la sabiduría feminista del pasado. Entendiendo la ropa como herramienta de trabajo, protección y depósito de emociones y recuerdos, pretenden tirar de los hilos de las memorias de cientos de mujeres para tejer cintas que sostengan vidas sostenibles en el futuro.
El resultado final será un "libro-objeto" artístico y una exposición popular, que pondrán en diálogo la sabiduría del pasado con los modelos actuales de consumo y sostenibilidad. El libro-objeto ofrecerá una experiencia táctil y sensorial, combinando testimonios de mujeres, textos poéticos, fotografías históricas y elementos textiles para representar las capas de memoria de los caseríos de Aretxabaleta.
Las beneficiarias de la beca tienen 12 meses para materializar el proyecto, que deberá desarrollarse en euskera.




