Subida inclusiva al monte Urko en homenaje a Javier Alberdi

El III Memorial organizado por el club Artarrai M.T. de Ermua demuestra que la montaña es accesible para todos, combinando solidaridad y pasión.

Imagen genérica de una subida de montaña solidaria.
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Imagen genérica de una subida de montaña solidaria.

El club Artarrai M.T. de Ermua, en colaboración con Montes Solidarios y Ezina Eginez Ekina, ha organizado una subida inclusiva al monte Urko en memoria de Javier Alberdi.

El club de montaña Artarrai M.T. de Ermua, en colaboración con las asociaciones Montes Solidarios y Ezina Eginez Ekina, ha organizado una subida inclusiva al monte Urko en memoria de Javier Alberdi. Esta iniciativa, que ha utilizado cuatro sillas Joëlette, ha demostrado una vez más que la montaña es accesible para todos, combinando solidaridad y pasión.
En recuerdo del experimentado montañero Javier Alberdi Altuna (1969-2019), el III Memorial solidario llenó la jornada de actividades. Desde las 7:00 hasta las 19:00 horas, numerosas personas ascendieron sin interrupción a la cima del Urko, recaudando fondos para la lucha contra el cáncer. Por cada ascenso completado, se donaba una cantidad de dinero, lo que contribuyó al gran éxito del evento.
A las 10:00 de la mañana, la salida tuvo un significado especial, ya que voluntarios de las asociaciones Montes Solidarios, Ezina Ekinez Egina y Zure Irrifarra, Nire Indarra ayudaron a personas con movilidad reducida a alcanzar la cima. El monte Urko (795m), situado en la comarca de Debabarrena, presenta un ascenso exigente, especialmente en los primeros kilómetros, siendo un lugar de peregrinación para los amantes de la montaña.
La jornada partió de la plaza Cardenal Orbe. Aunque la ruta habitual es por Atarrai, esta vez el primer tramo de la subida se realizó por carretera. A pesar de ser más cómodo el piso, las rampas resultaron exigentes para los voluntarios. En la cima, se llevó a cabo un emotivo homenaje a Javi junto al árbol plantado en su memoria.
El recorrido alterna senderos estrechos por bosques con terreno abierto, ofreciendo vistas espectaculares del macizo de Urkiola. El último kilómetro, especialmente empinado, requirió el máximo esfuerzo para alcanzar la cima, desde donde se contemplan magníficas vistas de Ermua y Eibar. El descenso también exigió concentración, especialmente al retener las sillas, y la cálida bienvenida en Ermua emocionó a los participantes.
En total, se completaron 735 ascensos, con algunos participantes realizando hasta nueve subidas. El evento subrayó la importancia de la solidaridad y el recuerdo. Los organizadores confirmaron su regreso el próximo año, recordando también la próxima edición de la carrera Hirutxikiak Trail el 19 de septiembre.