El PNV no está de acuerdo con el planteamiento presentado por el equipo de gobierno municipal en lo referente a la Casa de Cultura de Areta. Los jeltzales consideran que la gestión de las actividades culturales y sociales del Grupo Cultural de Areta debe separarse claramente del modelo ligado al funcionamiento de la taberna.
Los jeltzales añadieron: "La gestión comunitaria del espacio y la actividad hostelera son temas distintos y complementarios, que requieren herramientas diferentes. Mezclar ambos en una fórmula única genera inseguridad y puede dar lugar a injusticias comparativas con otros espacios municipales y hosteleros, además de acarrear perjuicios económicos a la propia asociación K.I.K.E. Grupo Cultural de Areta".
En opinión del PNV, el convenio de cesión propuesto por EH Bildu requiere más trabajo. "La cuestión no es solo abrir un local; se trata de crear un proyecto estable, participativo y con futuro. Y para ello se necesita planificación, diálogo y voluntad política".
Asimismo, la concejala Maite Cortazar defendió la gestión realizada por su grupo en la legislatura anterior. "El PNV logró recuperar la titularidad del edificio, algo fundamental para poder avanzar hacia un modelo de gestión abierto a la ciudadanía y sus asociaciones. Además, impulsamos mejoras de accesibilidad, adecuaciones del espacio y la instalación de una cocina para poder habilitar el servicio de taberna", explicó la representante jeltzale.
Tras muchos años, y con un cambio de criterio de los técnicos municipales, el equipo de gobierno está dando pasos en los últimos meses para regularizar definitivamente la Casa de Cultura de Areta.




