Los restos de los milicianos Cosme Ayala Yoldi y Manuel Hernáez Ruidíaz han sido devueltos a sus familias en un acto organizado por el Gobierno Vasco y Gogora. Los restos de los combatientes fueron encontrados en julio de 2025 en una fosa común en el cementerio de Amorebieta. Hoy, 90 años después de su muerte en la guerra, sus hijas han recibido los restos de sus padres.
El acto se ha celebrado en Bilbao, con la presencia de la consejera de Justicia y Derechos Humanos, Maria Jesus San Jose, el director del Instituto Gogora, Alberto Alonso, y la alcaldesa de Amorebieta, Ainhoa Salterain. La consejera San Jose subrayó que "es necesario recuperar el pasado, buscar a los desaparecidos de la guerra civil y del franquismo, para que regresen al lugar que nunca debieron abandonar, que es precisamente hacer memoria".
Los milicianos Cosme Ayala Yoldi y Manuel Hernáez Ruidíaz murieron en abril de 1937 en los frentes de guerra de Elorrio y Muxika, respectivamente. Ambos fueron declarados desaparecidos hasta que la sociedad científica Aranzadi sacó a la luz la fosa común de Amorebieta y permitió a las hijas de los milicianos realizar la identificación genética.
Ayala era navarro de nacimiento y vivía en Barakaldo. Estaba casado y era padre de dos hijas. Luchó como miliciano en el batallón Meabe 1 Largo Caballero, adscrito a las juventudes socialistas. Murió el 27 de abril de 1937 en el frente de guerra de Elorrio. Hernáez, por su parte, era riojano de nacimiento. Vivía en Bilbao, estaba casado y era padre de una hija. Luchó como miliciano en el batallón Zabalbide, adscrito a Izquierda Republicana. Murió el 20 de abril de 1937, en el frente de Muxika.
Aunque se ha mencionado la fosa común del cementerio de Amorebieta como si fuera única, los expertos señalan que hubo 11 fosas comunes, y en ellas se hallaron los restos de 157 personas. Hasta la fecha, se han identificado 8 personas de entre las 157. Todos ellos son combatientes fallecidos en diversos frentes de guerra de Bizkaia entre diciembre de 1936 y mayo de 1937, tras ser trasladados heridos al hospital militar de Amorebieta en ese periodo. Por ello, el Instituto Gogora ha llamado a los familiares de los combatientes a realizar pruebas de ADN para poder identificar los restos.




