El canto de la alondra: vida, riesgos y desafíos de la agricultura moderna

Esta ave del sur de Álava detalla su hábitat, las razones de su canto y el impacto humano en su entorno.

Una alondra cantando y volando bajo un cielo azul claro, sobre un campo seco.
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Una alondra cantando y volando bajo un cielo azul claro, sobre un campo seco.

En la zona más mediterránea de Álava, la alondra común (Alauda arvensis) canta y vuela, compartiendo detalles sobre su hábitat, su vida y el impacto humano.

En la ladera de la sierra de Cantabria, en un antiguo prado entre viñedos y encinares, se encuentra la alondra común (Alauda arvensis), en la zona más mediterránea de Álava. Esta ave pasa horas cantando incesantemente en espiral en pleno vuelo durante la primavera y el verano.
Su plumaje pardo y poco contrastado le proporciona un camuflaje perfecto en tierra, donde anida directamente. Sin embargo, al cantar en el aire, se muestra orgullosa, indicando su dominio a otros machos y atrayendo a las hembras. "¡Los humanos os quedáis sin aliento subiendo escaleras!", bromea, refiriéndose al sistema respiratorio de las aves con "sacos de aire" que permite el canto continuo.
La alondra canta en altura por dos razones: "puro postureo romántico" para hacerse notar y una medida de seguridad, ya que cantar en tierra aumentaría el riesgo de depredadores como el zorro. "¡Cantando a ochenta metros de altura, soy el rey del mundo!", afirma con orgullo.
En cuanto a su hábitat, estas aves prefieren áreas abiertas y llanas sin bosques densos, como campos de cereales, pastizales y matorrales bajos. Son cosmopolitas, disfrutan de costas y altas montañas, pero migran al sur en invierno para evitar que el suelo se congele y poder seguir alimentándose.
Su dieta en verano incluye escarabajos y orugas jugosas para obtener proteínas, mientras que en invierno se vuelven más herbívoras, comiendo semillas. Sin embargo, la vida no es fácil. Los depredadores como el cernícalo y el gavilán las acechan, obligándolas a estar alerta y a camuflarse rápidamente. "Si cometo un error, puedo pasar de ser cantante a ser el menú del día", confiesa.
La agricultura moderna también presenta desafíos. La maquinaria y el uso masivo de pesticidas destruyen nidos y reducen el alimento, amenazando la disponibilidad de comida para los polluelos. La alondra pide "un poco de espacio y respeto": dejar franjas de vegetación alta para ocultarse, usar menos químicos y que los humanos y sus perros no se salgan de los caminos durante la cría.
La alondra también ha comentado su aparición en "Romeo y Julieta" de Shakespeare, donde Julieta la confundió con un ruiseñor. El ave aclara: "¡Era la alondra! Y amaneció". Finalmente, destaca la diferencia con el copete de su primo, la cogujada, calificando el suyo como "más sutil".

"¡De nada! ¡Nos veremos entre las nubes! Y hacednos un favor: ¡Mantened los ojos abiertos y cuidad el campo!"

Alondra común
La alondra común (Alauda arvensis) pertenece al orden Passeriformes y está catalogada como vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. Su hábitat son los campos de cereales, pastizales y zonas de matorral, y mide entre 18 y 19 centímetros de longitud.