El artista Jesus Jauregi ha presentado por primera vez en Bilbao una de sus propuestas más ambiciosas, titulada Anthropos. Esta exposición de gran formato, que reúne años de trabajo, se puede visitar en la sala Chillida del Bizkaia Aretoa de la UPV/EHU. La muestra, compuesta por una docena de cuadros de gran tamaño, estará abierta hasta el 7 de mayo, de lunes a viernes de 08:00 a 20:00 horas.
“"La universidad es el alma de una ciudad."
Este contexto académico tiene un significado especial para el artista, quien considera la universidad como el alma de una ciudad. Por ello, ha destacado que exponer en este espacio es motivo de gran orgullo y satisfacción. Bajo el título Anthropos, la exposición se centra en la “naturaleza incierta del cuerpo” y aborda preguntas profundas sobre la existencia humana. En palabras del artista, es un “intento de expresar los enigmas de la existencia”, que profundiza en el misterio más que en ofrecer respuestas.
Según Jauregi, frente a la predominancia de los discursos conceptuales actuales, él defiende otro camino, por lo que su propuesta se aleja notablemente de las tendencias dominantes del arte contemporáneo. Argumentando que el arte debe surgir de una necesidad íntima y visceral, sitúa la intuición, el instinto y la poesía en el centro, por encima de la idea y el discurso. Su proceso creativo es intuitivo y no planificado previamente, y las obras son de gran formato, resultado de una evolución.
Las imágenes de la exposición son, en general, solitarias y desnudas, de gran fuerza expresiva, y a menudo presentan características animales, buscando capturar ese lado animal del ser humano. Según Jauregi, cada obra que compone la exposición no es una imagen aislada, sino parte de un recorrido, formando una especie de cadena. Las piezas tienen una conexión mutua que propone una lectura continua para el espectador, pero el artista no busca guiar la interpretación, sino que cada espectador cree su propia experiencia.
En cuanto al aspecto formal, sus obras se basan en una paleta de colores limitada, predominando los grises, blancos y negros. La luz y la sombra son elementos fundamentales para crear atmósferas y potenciar la sugerencia. Desde el punto de vista técnico, el proceso de Jauregi nunca está completamente cerrado, ya que a veces un dibujo o una mancha inician la obra, y a partir de ahí la desarrolla. Este proceso creativo abierto e intuitivo le permite evoluciones inesperadas.
En la trayectoria del artista han influido notablemente el constructivismo vasco, y en particular sus relaciones con Nestor Basterretxea y Jorge Oteiza. Además, vivió 25 años en México, lo que ha tenido un profundo impacto en su obra, donde encontró la magia del arte. El conocimiento de la nueva figuración, el expresionismo mexicano y el arte indígena le proporcionó una perspectiva más abierta, liberándose de la rigidez occidental.
La exposición Anthropos no es un espacio para dar explicaciones, sino una experiencia. La intención del artista es clara: que el espectador sienta algo, que le remueva por dentro, y que no salga igual que entró. En esa intensidad sitúa el verdadero sentido de su trabajo.




