Bajo el lema "Lurra defenda dezagun! Makroproiekturik ez!" (¡Defendamos la tierra! ¡No a los macroproyectos!), la convocatoria congregó a miles de asistentes, destacando la presencia de decenas de tractores del sector primario.
Esta protesta da continuidad a las marchas de los últimos años. Las adhesiones han aumentado hasta alcanzar alrededor de 200 apoyos de instituciones y colectivos de toda Euskal Herria. Además, el vecindario presentó esta semana 7.200 nuevas alegaciones registradas para frenar estas instalaciones.
Los organizadores denunciaron los proyectos industriales a gran escala que amenazan al territorio. Las plataformas señalan directamente al Tren de Alta Velocidad, las macro-centrales eólicas y fotovoltaicas, las líneas de alta tensión, los macro-centros de datos, las plantas de biometanización y la ampliación de canteras y del aeropuerto.
Según los manifestantes, estas iniciativas solo buscan la rentabilidad económica de grandes corporaciones y fondos de inversión, privatizando los bienes naturales y desahuciando los proyectos de vida en los pueblos alaveses.
Las críticas se centraron especialmente hacia las instituciones "por favorecer los intereses del mercado en detrimento del valor agrícola de los valles". Los colectivos censuraron el Plan Territorial Sectorial de Energías Renovables y criticaron el plan de aceleración del Ente Vasco de la Energía por destinar 80 millones de euros de dinero público a estas empresas.
Los colectivos reclamaron ayuda mutua entre los territorios afectados, recordando que la movilización ciudadana ya logró paralizar algunos macroproyectos y reafirmando su compromiso de continuar la resistencia.




