Esta novela cierra una saga que Abad inició en 2021 con El Akelarre de San Sebastián y continuó con Los Juegos de la Sangre de Vitoria. El autor confiesa que el proceso ha sido tan intenso como agotador, experimentando una “mezcla de satisfacción y orfandad” al finalizar la historia.
Abad ha señalado que esta tercera parte ha sido la más desafiante. En sus obras anteriores, conocía mejor las ciudades donde ambientaba sus relatos. Para Bilbao, tuvo que sumergirse profundamente en la historia, las calles y la gente de la ciudad. Aunque disfrutó el proceso, requirió un gran esfuerzo, sumado al reto de cerrar la trilogía.
“"Sentí que nunca iba a acabar, pero ahora que está hecho siento una mezcla de satisfacción y orfandad por haber terminado la historia."
En El laberinto de Bilbao, los protagonistas, Aiara y Dimitri, se encuentran en Laberynthum, un laberinto inquietante que avanza sin control, devorando montañas, ciudades y recuerdos hasta envolver por completo a Bilbao. Allí, deberán sobrevivir a criaturas monstruosas, algunas ya conocidas por los lectores de la saga y otras nuevas, surgidas de las sombras del propio laberinto.
Además, Dimitri inicia la novela con amnesia, ya que el Duende, la criatura que habita en el Paso del Duende de Vitoria, cobra un peaje en recuerdos. Abad asumió el reto de desarrollar un personaje con amnesia, arrastrado por una vorágine de criaturas y laberintos sin comprender lo que le sucede.
“"Yo no soy un escritor de grandes masas, de hecho me cuesta sentirme escritor, y ver que hay gente que se sumerge en las historias que han salido de esta cabeza que está como una regadera me brinda un sentimiento de gratitud que no sé expresar."
Con la trilogía ya concluida, Ibon Abad trabaja en una nueva novela corta, más urbana y alejada de la fantasía. Su objetivo es explorar el género del thriller y las historias de calle, buscando mejorar su narrativa. Abad compagina su pasión por la escritura con su trabajo como bombero y su afición por el levantamiento de piedra.