El Ararteko critica a la Diputación por la atención a menores extranjeros

El Defensor del Pueblo vasco cuestiona la asistencia limitada que la Diputación Foral de Bizkaia ofrece a los menores extranjeros no acompañados debido a la saturación de sus centros.

Imagen genérica de una cama sencilla con un plato de comida, sugiriendo provisiones básicas.
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Imagen genérica de una cama sencilla con un plato de comida, sugiriendo provisiones básicas.

El Ararteko ha emitido una crítica contundente contra la Diputación Foral de Bizkaia por la limitada atención que ofrece a los menores extranjeros no acompañados, señalando que se restringe a "comida y cama" ante la saturación de los centros de acogida.

El Ararteko, el Defensor del Pueblo vasco, ha censurado la asistencia que la Diputación Foral de Bizkaia proporciona a los menores extranjeros no acompañados (menas), especialmente en el centro de El Vivero. La institución ha señalado que el gobierno foral se limita a ofrecer "comida y cama" a estos jóvenes, a pesar de que la legislación exige una protección integral.
En noviembre de 2024, la Diputación anunció que su red de acogida de menas atravesaba un momento crítico debido a la incesante llegada de jóvenes y la saturación de los centros. Ante esta situación, declaró una "situación de excepcionalidad", lo que le permitió ofrecer una asistencia limitada, a pesar de que la ley obliga a que la tutela vaya más allá del sustento e incluya formación y ayuda para la integración sociolaboral.
Un informe del Ararteko, publicado en una resolución el 27 de marzo, cuestiona el funcionamiento del centro de El Vivero y las medidas de excepción aplicadas durante el último año y medio. El informe subraya que la condición de menores de edad y su situación de desamparo exige una protección especial, y que la Diputación vulnera estos derechos amparándose en su decreto y en el colapso. Actualmente, el gobierno foral tutela a casi 490 jóvenes, con poco más de 300 plazas disponibles.

"El nuevo protocolo foral no puede limitarse a ofrecer 'comida y cama' a las personas acogidas. Su condición de menores de edad y su situación de desamparo obliga a la Administración a garantizarles una protección especial."

Resolución del Ararteko
El informe también detalla que, una vez que los menas ingresan en la red de acogida, debería iniciarse automáticamente el proceso para la regularización de su situación, el control sanitario y el itinerario formativo. Sin embargo, en El Vivero, estos procesos se posponen hasta que los jóvenes consiguen plaza en el centro de Amorebieta.
La barrera del idioma es otro punto crítico. El centro de Galdakao acoge principalmente a menas mayores de 16 años. El Ararteko estima que la mayoría pasa allí más de tres meses, y se han registrado casos de jóvenes que han cumplido los 18 años en el centro sin haber iniciado su proceso formativo, lo que les deja sin base para su integración. Aunque los trabajadores de El Vivero ofrecen clases de castellano de forma voluntaria, el Ararteko considera que "una hora de formación al día" es insuficiente para superar esta barrera y pide "intensificar el aprendizaje".
El decreto foral que avala la situación de excepcionalidad caduca en junio. Por ello, el Ararteko insta a "valorar la idoneidad de la experiencia" y a "definir alternativas estables y conforme a la norma para la adecuada atención de los menores". Portavoces del Departamento de Acción Social de la Diputación han defendido que los menas de El Vivero "están siendo atendidos adecuadamente" y que, una vez se recupere la normalidad, se realizará una nueva valoración para adaptar la respuesta a la realidad.