La Guardia Civil, en colaboración con la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera, ha desarticulado una red criminal internacional. La operación ha resultado en la detención de 13 personas, una de ellas en Bizkaia, y el desmantelamiento de un macro laboratorio de procesamiento de cocaína en una nave industrial en Gerindote (Toledo). En este lugar, se han incautado cerca de 8 toneladas de cocaína de alta pureza, próxima al 93%.
La operación 'Sircan', cuyas investigaciones se iniciaron en 2022, ha asestado un golpe significativo al narcotráfico internacional. Según fuentes de la Delegación del Gobierno en Bizkaia, la Guardia Civil detectó entonces un posible tráfico de cocaína desde Sudamérica hacia Europa, oculta en contenedores marítimos con destino a Rotterdam (Países Bajos). Desde allí, la droga era distribuida a España y a otros puntos europeos.
El pabellón industrial en Toledo, que aparentaba ser un negocio lícito integrado con otras industrias, ocultaba en realidad un macro laboratorio de extracción y procesamiento de clorhidrato de cocaína. Expertos 'cocineros' colombianos, traídos expresamente por la organización, operaban las instalaciones. El área principal del laboratorio estaba organizada en zonas diferenciadas para extracción, precipitación y filtrado, y finalmente, prensado y empaquetado, operando en turnos continuos de 24 horas.
En el momento de la intervención, el laboratorio estaba en plena producción, con sustancias en diversas fases del proceso. Fuentes policiales han revelado la incautación de entre 7 y 8 toneladas de harina de maíz impregnada con cocaína base, utilizada para ocultar y transportar la droga. También se encontraron 9 kilos de cocaína ya procesada y empaquetada, lista para su venta, con una pureza cercana al 93%.
La operación se desarrolló en tres fases. La primera tuvo lugar en Cartagena (Colombia) en abril de 2025, donde se incautó cerca de una tonelada de clorhidrato de cocaína. La segunda y principal fase se llevó a cabo en febrero de este año, culminando con el desmantelamiento del pabellón industrial de Toledo. Durante esta intervención, se detuvo a siete personas, incluyendo al líder de la organización, y se incautaron aproximadamente 100.000 euros en efectivo, cinco armas de fuego, munición, tres chalecos antibalas, dos pistolas eléctricas, una máquina de contar dinero, móviles, documentación y tres vehículos de alta gama.
La última fase se realizó en marzo, con intervenciones en las provincias de Málaga, La Rioja y Bizkaia. En estas actuaciones, se incautaron alrededor de 70.000 euros en efectivo, procedentes del tráfico de drogas, y relojes de lujo, entre otros efectos. La operación concluyó con el arresto de un total de 13 miembros de la organización criminal.




