El txakoli de Bizkaia celebra su nueva añada en El Arenal de Bilbao

El Txin Txin Fest reúne a 22 bodegas y más de 60 referencias en su segunda edición, destacando la calidad de la cosecha 2025.

Imagen genérica sobre el ambiente del festival Txin Txin Fest.
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Imagen genérica sobre el ambiente del festival Txin Txin Fest.

El Arenal de Bilbao se ha convertido este fin de semana en el corazón de la cultura vitivinícola vizcaína con la segunda edición del Txin Txin Fest, que reúne a 22 bodegas y más de 60 referencias de txakoli.

El Arenal de Bilbao se ha convertido este fin de semana en el corazón de la cultura vitivinícola vizcaína al acoger la segunda edición del Txin Txin Fest. La convocatoria, que cosechó una notable afluencia de público el sábado y encara este domingo su jornada de clausura, reúne a 22 bodegas y más de 60 referencias de txakoli, en una fiesta enológica que es también el escaparate privilegiado de «uno de los productos más identitarios de nuestro territorio».
Esta fiesta gastro-cultural, organizada por la Denominación de Origen Bizkaiko Txakolina en colaboración con el Ayuntamiento de Bilbao, la Diputación Foral de Bizkaia, el Gobierno Vasco y Laboral Kutxa, combina catas guiadas por profesionales, degustación de queso Idiazabal, música en directo y talleres infantiles. La idea, según sus promotores, es «acercar el txakoli tanto al público local como al visitante», y en su primera jornada el objetivo se consiguió con creces.
En este marco festivo, la actriz Fariba Sheikhan fue nombrada Mezulari 2025, la embajadora simbólica del txakoli de Bizkaia. El descorche oficial de la nueva añada fue protagonizado por Davide Dall'Amico, sumiller del restaurante Mina, quien definió la cosecha como una obra de gran calidad que refleja fielmente el paisaje y el clima del territorio. Según Dall'Amico, el txakoli de 2025 destaca por su color moderado «con reflejos verdes. En nariz, clásico: flores blancas, manzana, pera, muy fluyente, muy fresco».
Iñaki Suárez, director técnico de la D.O. Bizkaiko Txakolina, reforzó esta visión al explicar que este vino responde perfectamente a una campaña agrícola marcada por temperaturas más suaves. Suárez celebró que el txakoli haya recuperado este año su acidez característica, ese «alma atlántica», y puso en valor la profesionalidad de los 167 viticultores del territorio, quienes han sabido transformar los retos del cambio climático y amenazas biológicas en una oportunidad para obtener «nuestro gran tesoro».