El peruano Benjamín Oscco, tras llegar a Bizkaia para cursar un máster, concibió la idea de transformar residuos plásticos de aparatos electrónicos en tableros sostenibles. Después de consolidar su proyecto durante ocho meses en Lima, su decisión de regresar a Bizkaia fue firme, impulsada por el ecosistema industrial y el apoyo al emprendimiento local. "Aquí hay mucho apoyo", afirma, consciente del intenso trabajo que implica coordinar actividades entre continentes para sostener un proyecto propio.
“"Tenía claro que quería volver. Aquí hay mucho apoyo. El valor de construir algo propio es incalculable."
Una trayectoria similar es la de Alfonso Velázquez, quien dejó el Estadio Azteca de Ciudad de México para expandir su empresa Witlab en territorio vizcaíno. Witlab se especializa en limpieza industrial basada en biotecnología y química verde. "Una empresa tiene que estar donde están las oportunidades", explica Velázquez. A pesar del intenso ritmo de trabajo, su impresión del ecosistema emprendedor es muy positiva. "Me ha sorprendido la calidad de vida", subraya.
“"Una empresa tiene que estar donde están las oportunidades. Me ha sorprendido la calidad de vida."
En la última década, Bizkaia ha visto nacer 431 startups, de las cuales más de 300 continúan activas, con una tasa de supervivencia del 77%, muy por encima de la media estatal. Esto posiciona a Bizkaia como un polo de atracción para el talento emprendedor de otras comunidades y países, fomentando la colaboración privada a través de clústeres sectoriales y networking. Emprender exige tiempo, esfuerzo y adaptación constante, y Bizkaia ofrece un entorno que facilita el desarrollo de proyectos y la gestión de la incertidumbre.




