Dos años después de la rescisión del contrato a la anterior adjudicataria (Biobide) y del conflicto laboral que generó el caos en la vida de miles de usuarios, el Ayuntamiento de Bilbao ha sacado a concurso la licitación del servicio de Bilbobus. Según ha informado el equipo de gobierno, “el contrato comprende, entre otros aspectos, la planificación, organización y explotación del servicio, la puesta a disposición y mantenimiento de los medios materiales y humanos necesarios, la atención a las personas usuarias, la gestión de la información y los sistemas asociados al servicio, así como la ejecución de las inversiones previstas para garantizar su adecuada prestación durante la vigencia del contrato”.
Para evitar conflictos laborales como el que frustró el último contrato (que debería haberse extendido hasta 2029), los pliegos incluyen la posibilidad de revisar los precios. Esto significa que los pagos del Ayuntamiento a la empresa adjudicataria podrán adaptarse a la situación que se presente a lo largo de los años. Cabe recordar que el problema con Biobide surgió cuando, al dispararse el IPC, la empresa alegó no poder actualizar los salarios.
El contrato licitado este miércoles considera a Bilbobus un servicio esencial para la movilidad diaria de la ciudadanía y establece una duración de 10 años. El plan es que entre en vigor el 1 de enero de 2027. Se trata de uno de los contratos más importantes del Ayuntamiento, con un presupuesto conjunto de más de 538 millones de euros, es decir, casi 54 millones al año. Una cifra significativamente superior a los 42 millones del contrato suscrito en 2019.
Este notable incremento, además de adaptarse a la subida de precios, está relacionado con la exigencia de inversiones. Desde el equipo de gobierno explicaron que “entre las mejoras que se especifican en el pliego de condiciones destacan la adecuación de las cocheras de Elorrieta para poder afrontar la ampliación del número de autobuses eléctricos, la renovación de las pantallas de información en las paradas y la implantación de un sistema de conteo de pasajeros, que permitan un mejor control de aforo”.
Además, se incluye la redacción de un proyecto de construcción de nuevas instalaciones para futuras cocheras, el desarrollo de herramientas informáticas para mejorar la información y “la posibilidad de desarrollar proyectos piloto innovadores en términos de conducción conectada/autónoma y de servicio a la demanda”. El nuevo contrato también contempla la opción de introducir cambios en recorridos y frecuencias, ya que el pago del servicio se establece por kilómetros y por horas.
Esta licitación llega tras los intentos de diversos grupos políticos y sociales para que el Ayuntamiento de Bilbao asumiera la gestión directa del servicio. Algo que, desde el principio, era previsible que no prosperaría, como finalmente ha ocurrido. El Área de Movilidad explica la motivación en los siguientes términos: “El contrato recoge la apuesta del Ayuntamiento de Bilbao por la gestión indirecta, ya que la actividad que se pretende contratar es necesaria para la prestación de un servicio que es competencia del Área y su objeto no contiene prestaciones que deban ser satisfechas con medios propios. Su prestación no puede ser asumida con los recursos humanos y técnicos de que dispone el Área, siendo además inconveniente o imposible su reorganización”.




