El solemne acto, cargado de simbolismo, constituye el evento central de un calendario de hitos que celebra los quinientos años de un texto clave en el desarrollo jurídico, político e institucional del País Vasco.
El acto fue encabezado por el lehendakari, Imanol Pradales; las presidentas de las Juntas Generales, Ana Otadui, y del Parlamento vasco, Bakartxo Tejeria; y la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe. Contó con una extensa representación política e institucional, incluyendo a exlehendakaris como Iñigo Urkullu y Patxi López, y ex diputados generales.
«Hoy reafirmamos nuestras raíces y la singularidad histórica de nuestro autogobierno y nuestra condición de sujeto político reflejada en el Fuero Nuevo», proclamó Pradales. Destacó el «juramento recíproco» que consolidó el pase foral en 1526, adoptando la fórmula «Obedézcase pero no se cumpla» para disposiciones del rey de Castilla incompatibles con el fuero.
«No se trata de idealizar el pasado, sino de reconocerlo. El pactismo y las libertades ya existían en la casa vasca antes de la Bill of Rights inglesa o la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano», subrayó el lehendakari. Estas «libertades concretas» y disposiciones fiscales de hace cinco siglos remiten al modelo que hoy se defiende para actualizar el autogobierno.
Para Pradales, la conmemoración es «agridulce» al cumplirse también 150 años de la abolición foral de 1876. Exigió «nuevas capacidades políticas» para afrontar retos como la migración, la proyección europea y el «desarrollo nacional pleno».
Promulgado en 1526 y sancionado por el emperador Carlos I, el Fuero Nuevo ordenó el derecho propio del Señorío y dio forma a una manera específica de entender el gobierno, la sociedad y la fiscalidad en Bizkaia, actuando como una constitución territorial.
Su influencia se extendió más allá de su simbolismo histórico y político. Redactado por representantes de la Tierra Llana, abarcó villas, el Duranguesado y Las Encartaciones, y estuvo vigente hasta su abolición en 1876.
Bajo el lema 'Izan zirelako gara' (Porque fuero, somos), el acto incluyó discursos, un aurresku de honor, una actuación teatralizada y la interpretación de una pieza de Pablo Sarasate. El Fuero Nuevo original presidió la celebración en una vitrina.
La presidenta de las Juntas Generales, Ana Otadui, ensalzó los valores del Fuero Nuevo, identificados con el Estado de Bienestar actual: hidalguía universal, limitación del poder absoluto, garantías judiciales, inviolabilidad del domicilio, exenciones fiscales y militares. «El poder sólo era legítimo cuando nacía del compromiso con la sociedad», indicó.
La diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, destacó el «espíritu» del Fuero Nuevo para afrontar retos actuales como el envejecimiento, la globalización y las transiciones climática o digital. «Cuando una persona paga impuestos a la Hacienda Foral y no a Madrid, lo hace gracias al fuero», afirmó, señalando que el Concierto económico y las competencias forales son la traducción contemporánea de lo tratado hace 500 años.
En enero, la Diputación y las Juntas Generales solicitaron a la Unesco la declaración del Fuero Nuevo como Patrimonio de la Humanidad. Una exposición itinerante y un curso de verano de la EHU complementan el programa conmemorativo.




