Las fiestas vecinales de Irun: esfuerzo voluntario y preocupación por el relevo generacional

La organización de las fiestas de los barrios de Irun presenta grandes desafíos, sostenidas por el esfuerzo voluntario, pero con la inquietud de la falta de relevo generacional.

Imagen genérica de una calle en un pueblo vasco con ambiente festivo y decoraciones coloridas.
IA

Imagen genérica de una calle en un pueblo vasco con ambiente festivo y decoraciones coloridas.

Las fiestas vecinales de Irun están en marcha, impulsadas por el esfuerzo de los voluntarios, pero la falta de relevo generacional genera preocupación entre los organizadores, poniendo en riesgo futuras celebraciones.

Después del inicio con las fiestas de Meaka el mes pasado, las celebraciones vecinales de Irun comienzan su particular maratón. Los barrios se llenarán de color gracias, sobre todo, al esfuerzo de personas voluntarias que las mantienen vivas con mucha ilusión, dedicación y, principalmente, trabajo. Este fin de semana le toca a Larreaundi, pero la actividad ya toma velocidad de crucero hasta pasado el verano.
La organización de estas fiestas no es una tarea sencilla. El primero de los quebraderos de cabeza es el calendario, intentando que no coincidan entre ellas, especialmente cuando son barrios cercanos. Además, se busca que no coincidan con ciertos eventos organizados por el Ayuntamiento de Irun. Y, para terminar, coordinar los eventos con diferentes entidades.

"La gente viene, pero nos gustaría que colaborara más. Recibimos 70.000€ para actividades culturales de los barrios, a repartir entre las 18 asociaciones de vecinos."

Tesorero de la Federación de Asociaciones de Vecinos
Los organizadores solicitan cierta ayuda al Consistorio. Muchas veces piden los permisos con al menos un mes de antelación, y a menudo se los conceden el último día. La intención no es rebajar esos trámites, sino revisarlos antes para que, si falta algo, se pueda solucionar a tiempo. A pesar de todo este trabajo, algunas manos siguen buscando que los eventos lúdicos y culturales sigan teniendo presencia por todo Irun, y que se mantenga la esencia propia de cada barrio. Ganas no faltan, solo piden más manos y recursos. El llamamiento queda hecho.