Durante la mañana, se han llevado a cabo las bendiciones de este pastel en las principales parroquias de Irun y Hondarribia, así como en la ermita de San Marcial. En estos actos, los niños y niñas han alzado las opillas, obsequio de sus madrinas, para recibir unas gotas de agua bendita, siguiendo la antigua costumbre.
En los últimos días, las pastelerías de la comarca del Bidasoa han elaborado centenares de estos bizcochos. Las opillas suelen estar coronadas con huevos duros pintados o de chocolate, tantos como años tenga el niño o niña, según la tradición.




