VSF y Gaviota, junto a Javier García Márquez, buscan reabrir Glavista y Guardian

Tras largas negociaciones, dos grandes empresas y un inversor vizcaíno planean una inversión de 70 millones de euros para reactivar Glavista y Guardian Llodio.

Imagen genérica de una representación de una fábrica de vidrio, en un paisaje industrial vasco.
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Imagen genérica de una representación de una fábrica de vidrio, en un paisaje industrial vasco.

Tras extensas negociaciones respaldadas por el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Álava, las empresas VSF y Gaviota, junto al inversor vizcaíno Javier García Márquez, planean reabrir Glavista y Guardian Llodio con una inversión de 70 millones de euros.

La noticia, filtrada por el grupo Vocento, ha sido confirmada por fuentes sindicales, que, sin embargo, piden cautela ya que el acuerdo aún no está cerrado. No sería la primera vez que Guardian se echa atrás en el último momento, como ocurrió en intentos anteriores.
Esta operación implicaría la reapertura de Glavista y la reactivación del horno de Guardian. Los inversores prevén una inversión de 70 millones de euros para producir vidrio de mayor valor añadido, como parabrisas para automóviles o ventanas de doble acristalamiento. Además, se espera que la nueva producción tenga la “menor huella de carbono de Europa”, explorando opciones para que el horno funcione con biocombustibles o hidrógeno.
VSF, Vitro Service France, es una empresa francesa líder en la producción de vidrio para automóviles. Gaviota, por su parte, es una compañía de Alicante con una división de vidrio para viviendas, que facturó 260 millones de euros el año pasado y fue adquirida por el fondo de inversión Stoneshield Capital en junio.
El empresario vizcaíno Javier García Márquez, a través de su empresa Amine, se ha sumado a la operación. Este es su segundo intento de adquirir Glavista; el primero, el 23 de febrero de 2022, se frustró cuando Guardian se negó a vender los terrenos de la fábrica.
El cierre de Glavista, con el despido de 240 trabajadores, desencadenó un largo proceso judicial. Entró en preconcurso de acreedores en enero de 2023, tras ser vendida por Guardian al fondo Parter Capital en 2020. El sindicato ELA presentó denuncias penales, y la Fiscalía de Álava identificó indicios de administración desleal y delitos de insolvencia.
El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco dictaminó que los despidos en Autoglas-Glavista fueron improcedentes, obligando a Guardian a depositar 18,5 millones de euros en el juzgado. Guardian Llodio también cerró, despidiendo a 171 trabajadores, como parte de un proceso de desindustrialización que se inició tras la huelga indefinida de 2012.