Una placa recordará la explotación esclavista en el Museo de Bellas Artes de Álava

El homenaje a las víctimas se colocará en el acceso al edificio, que procede de la fortuna amasada por Julián de Zulueta con el tráfico de personas.

Imagen genérica: Fachada de un edificio histórico de piedra con balcones ornamentados y barandillas de hierro, luz cálida de la tarde proyectando sombras.
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Imagen genérica: Fachada de un edificio histórico de piedra con balcones ornamentados y barandillas de hierro, luz cálida de la tarde proyectando sombras.

Una placa recordará a los visitantes que el Museo de Bellas Artes de Álava, ubicado en el antiguo Palacio Agustín Zulueta, se construyó gracias a la fortuna amasada por Julián de Zulueta mediante el tráfico y explotación de personas africanas.

Elkarrekin Podemos IU, PNV y PSE han aprobado en la Comisión de Cultura una moción consensuada que insta a la Diputación de Álava a colocar dicha placa en el acceso al museo. El objetivo es "la transmisión de la Memoria Histórica alavesa y la verdad sobre el origen del Palacio Agustín Zulueta".
El texto de la placa rezará: "Este museo procede de la herencia de Julián de Zulueta que amasó su fortuna mediante la trata de personas africanas y su explotación esclava en Cuba. Placa conmemorativa en recuerdo de las víctimas de este crimen contra la humanidad".
La colocación de esta placa está prevista para el próximo 23 de agosto, fecha en la que se conmemora el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición.
En la comisión han comparecido representantes de la Plataforma Contrapunto Decolonial. Explicaron que el Museo de Bellas Artes de Álava, junto con otros palacios cercanos, los chalets de la calle Elvira Zulueta o el seminario de Vitoria, "son sólo una pequeña muestra del legado material de la inmensa fortuna acumulada en Cuba por Julián de Zulueta y Amondo, vecino de Anúcita, Álava y emigrado a Cuba a principios del siglo XIX".
Según esta plataforma, Zulueta "fue uno de los grandes traficantes de personas". Se estima que llegó a importar más de 100.000 personas a Cuba, además de cientos de culíes chinos a finales del siglo XIX.